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5º DOMINGO DE CUARESMA

 

1. CANTO DE ENTRADA

Amante Jesús mío,

oh cuanto te ofendí,

perdona mi extravío,

y ten piedad de mí,

y ten piedad de mí.

Quien al mirarte exánime, pendiente de una cruz,

por nuyestras culpas víctima, expirar, buen Jesús:

de compasión y lástima, no siente el pecho herido, habiéndote ofendido con gran ingratitud.

Mi alma confusa y trémula llena de compunción;

con pena la más íntima, implora tu perdón.

Triunfaste, Rey pacífico, tu gracia es tu victoria,

tuyo es el triunfo y gloria, tuyo es mi eterno amor.

2. Acto penitencial

Creemos poco, vivimos poco, lo que Jesús creyó y vivió. Creemos poco que la felicidad y alegría se obtienen sólo cuando uno no busca sus propios intereses sino el interés y el bien de los demás. En silencio, miremos ahora cómo vivimos, cómo tratamos a los demás, cómo tratamos especialmente a los que no piensan como nosotros. Pidamos a Dios que nos ayude a pensar y a vivir como Jesús.

Confesemos juntos nuestros pecados: "Yo confieso..."

Y ahora, desde nuestra debilidad, invoquemos a Aquel que nos ama y tiene piedad de nosotros:

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

3. PRIMERA LECTURA

Haré una alianza nueva y no recordaré sus pecados.

Lectura del libro del profeta Jeremías

31, 31-34

Se acerca el tiempo, dice el Señor,

en que haré con la casa de Israel

y la casa de Judá una alianza nueva.

No será como la alianza que hice con los padres de ustedes,

cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto.

Ellos rompieron mi alianza

y yo tuve que hacer un escarmiento con ellos.

Esta será la alianza nueva

que voy a hacer con la casa de Israel:

Voy a poner mi ley en lo más profundo de su mente

y voy a grabarla en sus corazones.

Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.

Ya nadie tendrá que instruir a su prójimo ni a su hermano, diciéndole: «Conoce al Señor»,

porque todos me van a conocer,

desde el más pequeño hasta el mayor de todos,

cuando yo les perdone sus culpas

y olvide para siempre sus pecados».

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor

4. SALMO RESPONSORIAL

Se sugiere cantar como estribillo:

R. Perdon, Señor,

hemos pecado.

Por tu inmensa compasión y misericordia,

Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas.

Lávame bien de todos mis delitos

y purifícame de mis pecados. R.

Crea en mí, Señor, un corazón puro,

un espíritu nuevo

para cumplir tus mandamientos.

No me arrojes, Señor, lejos de ti,

ni retires de mí, tu santo espíritu. R.

Devuélveme tu salvación, que regocija,

y mantén en mí un alma generosa.

Enseñaré a los descarriados tus caminos

y volverán a ti los pecadores. R.

5. SEGUNDA LECTURA

Aprendió a obedecer y se convirtió en autor

de salvación eterna.

Lectura de la carta a los Hebreos (5, 7-9)

Hermanos: Durante su vida mortal, Cristo ofreció oraciones y súplicas, con fuertes voces y lágrimas, a aquel que podía librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piedad. A pesar de que era el Hijo, aprendió a obedecer padeciendo, y llegado a su perfección, se convirtió en la causa de la salvación eterna para todos los que lo obedecen.

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor

6. ACLAMACION

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

El que quiera servirme, que me siga,

para que donde yo esté,

también esté mi servidor.

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

7. EVANGELIO

Si el grano de trigo, sembrado en la tierra, muere,

producirá mucho fruto.

@ Lectura del santo Evangelio según san Juan (12, 20-23)

Entre los que habían llegado a Jerusalén para adorar a Dios en la fiesta de Pascua, había algunos griegos, los cuales se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le pidieron: «Señor, quisiéramos ver a Jesús».

Felipe fue a decírselo a Andrés; Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús y él les respondió: «Ha llegado la hora de que el Hijo del hombre sea glorificado. Yo les aseguro que si el grano de trigo,sembrado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna.

El que quiera servirme, que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre.

Ahora que tengo miedo, ¿le voy a decir a mi Padre: «Padre, líbrame de esta hora? No, pues precisamente para esta hora he venido. Padre, dale gloria a tu nombre». Se oyó entonces una voz que decía: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo».

De entre los que estaban ahí presentes y oyeron aquella voz, unos decían que había sido un trueno; otros, que le había hablado un ángel. Pero Jesús les dijo: «Esa voz no ha venido por mí, sino por ustedes. Está llegado el juicio de este mundo; ya va a ser arrojado el príncipe de este mundo. Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí». Dijo esto, indicando de qué manera habría de morir.

Palabra del Señor.

R. Gloria a Tí, Señor Jesús

8. SIMBOLO DE LOS APOSTOLES

Creo en Dios, Padre todopoderoso.

Creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,

nació de santa María Virgen,

padeció bajo el poder de Poncio Pilato,

fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos,

al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos,

y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso,

desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo. La santa Iglesia católica,

la comunión de los santos, el perdón de los pecados,

la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

9. ORACION DE LOS FIELES

A Jesús, el grano de trigo sepultado en la tierra y muerto; a Jesús, el que ha amado hasta la muerte y una muerte de cruz, dirijámosle ahora nuestras plegarias. Porque él, el grano de trigo, ha dado mucho fruto; él, el crucificado, trae hacia sí a la humanidad entera.

Responderemos diciendo: SEÑOR, TEN PIEDAD.

-- Para que el dolor, el mal y la dureza de corazón sean vencidos por la fuerza del amor.

-- Para que los que viven en la desesperanza encuentren luz en Jesucristo y manos dispuestas a ayudarlos.

-- Para que cada vez haya en la Iglesia más jóvenes dispuestos a seguir a Jesucristo en el sacerdocio.

-- Para que seamos capaces de transformar nuestro modo de pensar y de vivir, para pensar y vivir como Jesús.

Señor, ten piedad de nosotros, y llena con tu luz y tu amor a todos los hombres. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. AMEN.

11. CANTO DE OFERTORIO

ENTRE TUS MANOS ESTA MI VIDA SEÑOR,

ENTRE TUS MANOS PONGO MI EXISTIR;

HAY QUE MORIR PARA VIVIR,

ENTRE TUS MANOS CONFIO MI SER.

Si el grano de trigo no muere,

si no muere solo quedará;

pero si muere, en abundancia dará

un fruto eterno que no morirá.

12. CANTO DE COMUNION

Dame un nuevo corazón, que te alabe noche y día

Dame un nuevo corazón, Oh Jesús, Tú eres mi guía

Dame un nuevo corazón y que sea morada tuya.

-- Dame un nuevo corazón (2) Aleluya

Quiero amarte mi Jesús, porque estoy agradecido.

Tú me diste tu perdón, que es un don inmerecido.

Dame un nuevo corazón y que sea morada tuya.

-- Dame un nuevo corazón (2) Aleluya

Otro canto: Al cielo, al cielo...

13. CANTO FINAL

Tú eres el Dios que nos salva la luz que nos ilumina,

la mano que nos sostiene y el techo que nos cobija (2)

TE DAMOS GRACIAS SEÑOR. (4)

 

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