
Vigilia Pascual
LITURGIA DE LA LUZ
1. PROCESION
CON EL CIRIO
El Señor es mi luz y mi salvación
el Señor es la defensa de mi vida.
Si el Señor es mi luz,
¿a quién temeré?
¿quién me hará temblar?
Una cosa pido al Señor:
habitar por siempre en su casa,
gozar de la dulzura del Señor
contemplando su templo santo.
LITURGIA DE LA PALABRA
2. Lectura
del libro
del GEnesis
1,1.26-31.
E
n el principio creó Dios el cielo y la tierra. Y
dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra
imagen y semejanza; que domine a los peces del mar, a las aves del cielo, a
los animales domésticos y a todo animal que se arrastra sobre la tierra".
Y creó Dios al hombre a su imagen: a imagen
suya lo creó; hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: "Sean
fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces
del mar, a las aves del cielo y a todo ser viviente que se mueve sobre la tierra".
Y dijo Dios: "He aquí que les entrego todas
las plantas de semilla que hay sobre la faz de la tierra, y a todos los árboles
que producen fruto y semilla, para que les sirvan de alimento. Y a todas las
fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la
tierra, a todos los seres que respiran, también les doy por alimento las verdes
plantas". Y así fue. Vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy
bueno.
Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
3. CANTO
Señor Dios Nuestro que admirable
ES tu nombre en toda la tierra,
(2)
4. Lectura
del libro
del Génesis
22,1-2.9-13.15-18
E n
aquel tiempo, Dios le puso una prueba a
Abraham y le dijo: "¡Abraham, Abraham!'' El
respondió: "Aquí estoy". Y Dios le dijo: ''Toma a tu hijo único, Isaac,
a quien tanto amas; vete a la región de Moria y ofrécemelo en sacrificio, en
el monte que yo te indicaré".
Cuando llegaron al sitio que Dios le había señalado,
Abraham levantó un altar y acomodó la leña. Luego ató a su hijo Isaac, lo puso
sobre el altar, encima de la leña, y tomó el cuchillo para degollarlo.
Pero el ángel del Señor lo llamó desde el cielo
y le dijo: "¡Abraham, Ahraham!" El contestó: "Aquí estoy".
El ángel le dijo: "No descargues la mano contra tu hijo ni le hagas daño.
Ya veo que temes a Dios, porque no le has negado a tu hijo único". Abraham
levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Atrapó
el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.
El ángel del Señor volvió a llamar a Abraham
desde el cielo y le dijo: "Juro por mí mismo, dice el Señor, que por haber
hecho esto y no haberme negado a tu hijo único, yo te bendeciré y multiplicaré
tu descendencia como las estrellas del cielo y las arenas del mar. Tus descendientes
conquistarán las ciudades enemigas. En tu descendencia serán bendecidos todos
los pueblos de la tierra, porque obedeciste a mis palabras".
Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
5. canto
PROTEGEME, PROTEGEME DIOS MIO,
PROTEGEME QUE ME REFUGIO EN
TI
6. Lectura
del libro
del Exodo
14,15-15,1
E n
aquellos días, dijo el Señor a Moisés: "¿Por
qué sigues clamando a mí? Diles a los israe
litas que se pongan en marcha. Y tú, alza tu bastón, extiende tu mano sobre
el mar y divídelo, para que los israelitas entren en el mar sin mojarse. Yo
voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré
de gloria a expensas del faraón y de todo su ejército, de sus carros y jinetes.
Cuando me haya cubierto de gloria a expensas del faraón, de sus carros y jinetes,
los egipcios sabrán que yo soy el Señor".
El ángel del Señor, que iba al frente de las
huestes de lsrael, se colocó tras ellas. Y la columna de nubes que iba adelante,
también se desplazó y se puso a sus espaldas, entre el campamento de los israelitas
y el campamento de los egipcios. La nube era tinieblas para unos y claridad
para otros, y así los ejércitos no trabaron contacto durante toda la noche.
Moisés extendió la mano sobre el mar, el Señor
hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del este, que secó el mar,
y dividió las aguas. Los israelitas entraron en el mar y no se mojaban, mientras
las aguas formaban una muralla a su derecha y a su izquierda. Los egipcios se
lanzaron en su persecución y toda la caballería del faraón, sus carros y jinetes,
entraron tras ellos en el mar.
Hacia el amanecer, el Señor miró desde la columna
de fuego y humo al ejército de los egipcios y sembró entre ellos el pánico.
Trabó las ruedas, de sus carros, de suerte que no avanzaban sino pesadamente.
Dijeron entonces los egipcios: "Huyamos: de Israel, porque el Señor lucha
en su favor contra Egipto".
Entonces el Señor le dijo a Moisés: "Extiende
tu mano sobre el mar, para que vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros
y sus jinetes". Y extendió Moisés su mano sobre el mar y al amanecer las
aguas volvieron a su sitio, de suerte que al huir, los egipcios se encontraron
con ellas, y el Señor los derribó en medio del mar. Volvieron las aguas y cubrieron
los carros, a los jinetes y a todo el ejército del faraón, que se había metido
en el mar para perseguir a Israel. Ni uno solo se salvó.
Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco
en medio del mar. Las aguas les hacían muralla a derecha y a izquierda. Aquel
día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios,
muertos en la orilla del mar. Israel vio la mano fuerte del Señor sobre los
egipcios, y el pueblo temió al Señor y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo.
Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este cántico al Señor:
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
7. canto
ALABARE, (5) A MI
SEÑOR (2)
CELEBRACION DE LA EUCARISTIA
8. GLORIA
Hermanos, hemos escuchado
el largo camino de la humanidad, el largo camino del pueblo de Israel guiado
por el amor de Dios. Ahora, antes de escuchar el término de este camino, cantemos
gozosamente el himno de alabanza a nuestro Dios, el himno de su gloria. Porque
la gloria de Dios es la vida del hombre.
GLORIA AL SEÑOR QUE REINA EN EL CIELO
Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES
QUE AMA EL.
1. Señor, te alabamos, Señor, te bendecimos,
Todos te adoramos: Gracias por tu gloria.
2. Tú eres el cordero que quita el pecado
ten piedad de nosotros
y escucha nuestra oración.
3. Tú sólo eres Santo tú sólo el Altísimo
con el Espíritu Santo en la Gloria de Dios
Padre.
9. Lectura de la carta
del apóstol san Pablo
a los Romanos
6,3-11
H ermanos:
Todos los que hemos sido incor-
porados a Cristo Jesús por medio del bautis-
mo, hemos sido incorporados a su muerte. En efecto, por el bautismo fuimos sepultados
con él en su muerte, para que, así como Cristo resucitó de entre los muertos
por la gloria del Padre, así también nosotros llevemos una vida nueva porque,
si hemos estado íntimamente unidos a él por una muerte semejante a la suya,
también lo estaremos en su resurrección. Sabemos que nuestro viejo yo fue crucificado
con Cristo, para que el cuerpo del pecado quedara destruido, a fin de que ya
no sirvamos al pecado, pues el que ha muerto queda libre del pecado.
Por lo tanto, si hemos muerto con Cristo, estamos
seguros de que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado
de entre los muertos, ya nunca morirá. La muerte ya no tiene dominio sobre él,
porque al morir, murió al pecado de una vez para siempre; y al resucitar, vive
ahora para Dios. Lo mismo ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para
Dios en Cristo Jesús. Señor nuestro.
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
10. SALMO
RESPONSORIAL
R. ESTE ES EL DIA EN QUE ACTUO EL SEÑOR:
SEA NUESTRA ALEGRIA Y NUESTRO GOZO.
Te damos gracias Señor, porque eres bueno
porque tu misericordia es eterna:
Diga la casa de Israel:
su misericordia es eterna R.
La diestra del Señor es poderosa
la diestra del Señor es nuestro orgullo.
No moriré, continuaré viviendo,
para contar lo que el Señor ha hecho. R.
La piedra que desecharon los constructores,
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente. R.
11. EVANGELIO
@ Lectura del Santo
Evangelio según san Mateos
28, 1-10
T ranscurrido
el sábado, al amanecer del primer
día de la semana, María Magdalena y la otra
María fueron a ver el sepulcro. De pronto se produjo un gran temblor, porque
el ángel del Señor bajó del cielo y acercándose al sepulcro, hizo rodar la piedra
que lo tapaba y se sentó encima de ella. Su rostro brillaba como el relámpago
y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Los guardias, atemorizados ante
él, se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. El ángel se dirigió a
las mujeres y les dijo: «No teman. Ya sé que buscan a Jesús el sacrificado.
No está aquí; ha resucitado, como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde
lo habían puesto. Y ahora, vayan de prisa a decir a sus discípulos: Ha resucitado
de entre los muertos e irá delante de ustedes a Galilea; allá lo verán. Eso
es todo».
Ellas se alejaron a toda prisa del sepulcro,
y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos.
Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron,
le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: «No tengan miedo.
Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán».
Palabra del Señor.
R. Gloria a Tí, Señor Jesús.
12. RENOVACION
DE LAS
PROMESAS DEL BAUTISMO
Hermanos, por medio del bautismo, hemos sido
hechos partícipes del misterio pascual de Cristo; es decir, por medio del Bautismo,
hemos sido sepultados con él en su muerte para resucitar con él a una vida nueva.
Por eso, después de haber terminado el tiempo de Cuaresma, que nos preparó a
la Pascua, es muy conveniente que renovemos las promesas de nuestro bautismo,
con las cuales un día renunciamos a Satanás y a sus obras y nos comprometimos
a servir a Dios, en la santa Iglesia católica. Así pues:
- ¿Renuncian ustedes al pecado para vivir en
la libertad de los hijos de Dios? - Sí, renuncio.
- ¿Renuncian a todas las seducciones del mal
para que el pecado no los esclavice? - Sí, renuncio.
- ¿Renuncian a Satanás, padre y autor de todo
pecado? - Sí, renuncio.
-- ¿Creen en Dios, Padre todopoderoso, creador
del cielo y de la tierra? - Sí, creo.
--¿Creen en Jesucristo, su único Hijo, nuestro
Señor, que nació de Santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre
los muertos y está sentado a la derecha del Padre? - Sí, creo.
--¿Creen en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia
Católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección
de los muertos y en la vida eterna? - Sí, creo.
Que Dios, Padre de nuestro
Señor Jesucristo, que nos liberó del pecado y nos ha hecho renacer por el agua
y el Espíritu Santo, nos conserve con su gracia unidos a Jesucristo nuestro
Señor, hasta la vida eterna. R. Amén.
13.
ORACION DE LOS FIELES
Hijos de Dios por la fe
y el bautismo, oremos llenos de confianza a aquel que venció el pecado y la
muerte y nos da la luz de la vida.
Cristo resucitado, escucha nuestra oración.
1.- Para que llegue a todos los hombres
la vida nueva de Jesucristo, la vida nueva que es paz, justicia y amor verdaderos.
Oremos.
2.- Para que la Iglesia, todos nosotros,
sepamos comunicar a las mujeres y los hombres, jóvenes y mayores, la luz renovadora
del Evangelio. Oremos.
3.- Por todos los que en este tiempo
de Pascua reciben la gracia del Bautismo, de la Confirmación, de la Primera
Comunión. Que hallen en nosotros ejemplo de vida evangélica. Oremos.
4.- Por quienes en nuestro país y en
todo el mundo más comparten el dolor de la pasión de Jesús. Que encuentren
compañía y ayuda eficaz. Oremos.
5.- Finalmente oremos por todos los
que estamos esta noche aquí, reunidos para celebrar la Resurrección del Señor
y renovar nuestra fe bautismal. Para que aquello que creemos sea vida renovada
en nosotros. Oremos.
Señor Jesús, tú has compartido
nuestra condición humana y nos has introducido en la vida de Dios. Escucha,
en este gran día de Pascua, la oración de tu Iglesia. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos. Amén.
14. OFERTORIO
DIOS ES AMOR, AMOR, ALELUYA
VIVA EL AMOR, AMOR, ALELUYA.
Desde siempre te amé, dice el Señor;
cielo y tierra formé pensando en ti.
Hijo mío serás y un corazón tendrás
para ser tú también amor, amor.
15. ORAD
HERMANOS...
R. El Señor reciba de tus manos este
sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de
toda su santa Iglesia.
16. CANTO
DE COMUNION
El Señor resucitó, Aleluya.
No hay tristeza ni temor,
Aleluya
El camino que él trazó, ¡Aleluya!
lleva el corazón de Dios, ¡Aleluya!
Su Palabra sobre el mar, ¡Aleluya!
es la calma y es la paz, ¡Aleluya!
Al pecado y al dolor, ¡Aleluya!
a la muerte él venció, ¡Aleluya!
A una gran resurrección, ¡Aleluya!
nos invita el Señor, ¡Aleluya!
Nueva vida, nuevo amor, ¡Aleluya!
que harán un mundo mejor, ¡Aleluya!
17. CANTO
FINAL
¡RESUCITO (3), ALELUYA!
¡ALELUYA (3), RESUCITO!
La muerte, ¿donde está la muerte?
¿Donde está mi muerte?
¿Dónde su victoria?
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