
JUEVES SANTO
1. CANTO
DE ENTRADA
Amémonos de corazón,
no de labios ni de oídos (2)
para cuando Cristo venga,
para cuando Cristo venga,
nos encuentre bien unidos. (2)
¿Cómo puedes tú orar enojado con tu hermano?
(2)
Dios no escucha la oración (2)
si no te has reconciliado (2)
2. PRIMERA LECTURA
Prescripciones sobre la cena pascual
Lectura del libro del Exodo
12,1-8.11-14
E n
aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a
Aarón en tierra de Egipto: "Este mes será
para ustedes el primero de todos los meses y el principio del año. Díganle a
toda la comunidad de Israel: 'El día diez de este mes, tomará cada uno un cordero
por familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo,
que se junte con los vecinos y elija un cordero adecuado al número de personas
y a la cantidad que cada cual pueda comer. Será un animal sin defecto, macho,
de un año, cordero o cabrito.
Lo guardarán hasta el día catorce del mes, cuando
toda la comunidad de los hijos de Israel, lo inmolará al atardecer. Tomarán
la sangre y rociarán las dos jambas y el dintel de la puerta de la casa donde
vayan a comer el cordero. Esa noche comerán la carne, asada a fuego; comerán
panes sin levadura y hierbas amargas. Comerán así: con la cintura ceñida, las
sandalias en los pies, un bastón en la mano y a toda prisa, porque es la Pascua,
es decir, el paso del Señor.
Yo pasaré esa noche por la tierra de Egipto
y heriré a todos Ios primogénitos del país de Egipto, desde los hombres hasta
los ganados. Castigaré a todos los dioses de Egipto, yo, el Señor. La sangre
les servirá de señal en las casas donde habiten ustedes. Cuando yo vea la sangre,
pasaré de largo y no habrá entre ustedes plaga exterminadora, cuando hiera yo
la tierra de Egipto.
Ese día será para ustedes un memorial y lo celebrarán
como fiesta en honor del Señor. De generación en generación celebrarán esta
festividad, como institución perpetua'".
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor
3. SALMO
RESPONSORIAL
R. GUSTAD Y VED
QUE BUENO ES EL SEÑOR
DICHOSO EL QUE SE
ACOGE A EL (2)
¿Cómo le pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Levantaré el cáliz de salvación
e invocaré el nombre del Señor. R.
A los ojos del Señor es muy penoso
que mueran sus amigos.
De la muerte, Señor, me has librado,
a mí, tu esclavo e hijo de tu esclava. R.
Te ofreceré con gratitud un sacrificio
e invocaré tu nombre.
Cumpliré mis promesas al Señor
ante todo su pueblo. R.
4.
SEGUNDA LECTURA
Cada vez que ustedes comen de este pan y beben
de este cáliz, proclaman la muerte del Señor,
Lectura de la primera carta del apóstol san
Pablo a los Corintios.
11, 23-26
H ermanos:
yo recibí del Señor lo mismo que
les he trasmitido: que el Señor Jesús, la
noche en que iba a ser entregado, tomó pan en sus manos y pronunciando la acción
de gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes.
Hagan esto en memoria mía".
Lo mismo hizo con el cáliz después de cenar,
diciendo: "Este cáliz es la nueva alianza que se sella con mi sangre. Hagan
esto en memoria mía siempre que beban de él".
Por eso, cada vez que ustedes comen de este
pan y beben de este cáliz, proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva.
Palabra del Señor.
R. Gloria a Tí, Señor Jesús.
5. ACLAMACION
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Les doy un mandamiento nuevo,
dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los
he amado.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
6.
EVANGELIO
Los amó hasta el extremo
@ Lectura
del santo Evangelio según san Juan
13,1-15
A ntes
de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús
que había llegado la hora de pasar de este
mundo al Padre y habiendo amado a los suyos, que estaban en el mundo, los amó
hasta el extremo.
En el transcurso de la cena, cuando ya el diablo
había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, la idea de entregarlo,
Jesús, consciente de que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas
y sabiendo que había salido de Dios y a Dios volvía, se levantó de la mesa,
se quitó el manto y tomando una toalla, se la ciñó; luego echó agua en una jofaina
y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla
que se había ceñido.
Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo: "Señor,
¿me vas a lavar tú a mí los pies?" Jesús le replicó: "Lo que estoy
haciendo tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde". Pedro
le dijo: "Tú no me lavarás los pies jamás". Jesús le contestó: "Si
no te lavo, no tendrás parte conmigo". Entonces le dijo Simón Pedro: "En
ese caso, Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza".
Jesús le dijo: "El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies,
porque todo él está limpio. Y ustedes están limpios, aunque no todos ".
Como sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos están limpios".
Cuando acabó de lavarles los pies, se puso otra
vez el manto, volvió a la mesa y les dijo: "¿Comprenden lo que acabo de
hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo
soy. Pues si yo que soy el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también
ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he dado ejemplo, para
que lo que yo he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan".
Palabra del Señor.
R. Gloria a Tí, Señor Jesús.
7. lavatorio
de los piES
UN MANDAMIENTO NUEVO
NOS DIO EL SEÑOR:
QUE NOS AMEMOS TODOS,
COMO EL NOS AMO.
- La señal de los cristianos es amarse como
hermanos.
- El que no ama a sus hermanos no se acerque
a este convite.
- Perdonemos al hermano como El mismo nos perdona.
- Lo que hacemos al hermano a Dios mismo se
lo hacemos.
- En la vida y en la muerte Dios nos ama para
siempre.
- Es cristiano aquel que sirve con amor y en
alegría.
SI YO NO TENGO AMOR,
YO NADA SOY SEÑOR
(2)
El amor es comprensivo el amor es servicial.
El amor no tiene envidia, el amor no busca el
mal.
El amor nunca se irrita, el amor no es descortés.
El amor no es egoísta, el amor nunca es doblez.
El amor disculpa todo, el amor es caridad.
No se alegra de lo injusto, sólo goza en la verdad.
El amor soporta todo, el amor todo lo cree.
El amor todo lo espera, el amor es siempre fiel.
Nuestra fe, nuestra esperanza frente a Dios terminará.
El amor es algo eterno, nunca, nunca pasará.
8.
ORACION DE LOS FIELES
Oremos ahora a nuestro
Padre Dios, que tanto nos ama. Oremos por la Iglesia y por toda la humanidad.
Digamos: Escúchanos, Padre.
1.- Por el testimonio de amor y de
servicio de cada uno de los cristianos y de la Iglesia entera. Oremos.
2.- Por el Papa, por los obispos,
por los sacerdotes, por los diáconos y por todos los que tienen responsabilidades
en la Iglesia. Oremos.
3.- Por nuestros gobernantes y por
los de todas las naciones, por la justicia, la paz y la concordia en todos
los pueblos de la tierra. Oremos.
4.- Por los que sufren por el hambre
y por la guerra, por la enfermedad y la pobreza, por el racismo y la falta
de libertad. Oremos.
5.- Por nosotros y por todo el pueblo
cristiano; que se prepara para celebrar la Pascua del Señor. Oremos.
Escucha, Padre, nuestras
plegarias, y derrama tu amor inmenso sobre la humanidad entera. Por Jesucristo,
nuestro Señor. Amén.
9. CANTO
DE OFERTORIO
Bendigamos al Señor,
que nos une en caridad.
y nos nutre Con su amor
en el Pan de la unidad:
¡Oh Padre nuestro!
Conservemos la unidad, que el Maestro nos mandó:
donde hay guerra que haya paz,
donde hay odio que haya amor: ¡Oh Padre nuestro!
El Señor nos ordenó, devolver el bien por mal,
ser testigos de su amor, perdonando de verdad:
¡Oh Padre nuestro!
Al que vive en el dolor y al que sufre en soledad.
entreguemos nuestro amor y consuelo fraternal:
¡Oh Padre nuestro!
10. CANTO
DE COMUNION
ES MI CUERPO, TOMAD Y COMED
ES MI SANGRE, TOMAD Y BEBED
PORQUE YO SOY VIDA, YO SOY AMOR
OH SEÑOR, NOS REUNIREMOS EN TU AMOR.
El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio.
El nos guía como estrella en la inmensa oscuridad.
Al partir juntos el pan, él nos llena de su amor
Pan de Dios, el pan comamos de amistad.
El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio.
Como todos sus amigos trabajaba en Nazaret,
carpintero se alegró, trabajando en su taller:
con sus manos Cristo obrero trabajó.
El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio.
Era tan grande y tan hondo que murió sobre una
cruz
era tan fuerte su amor, que de la muerte triunfó
de la tumba sale libre y vencedor.
El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio.
El reúne a sus amigos en la mesa del amor.
En el mundo todos son carne y sangre del Señor
nada puede separarnos de su amor.
11. canto de PROCESION
AL MONUMENTO
Cantemos al amor de los amores,
cantemos al Señor; Dios esta aquí,
venid adoradores, adoremos a Cristo Redentor.
GLORIA A CRISTO JESUS CIELOS Y TIERRA
BENDECID AL SEÑOR,
HONOR Y GLORIA A TI, REY DE LA GLORIA
AMOR POR SIEMPRE A TI, DIOS
DEL AMOR
Por nuestro amor oculta en el Sagrario
su gloria y esplendor; para nuestro bien
se queda en el santuario esperando al justo y pecador.
LA PREGUNTA ESENCIAL DEL CRISTIANISMO
u La
formuló Cristo a sus discípulos -a los de ayer, a los de hoy y a los de siempre-
cuando después de haberles lavado los pies y haber vuelto a la mesa, les preguntó:
«¡Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes?»
u Pregunta
esencial, porque si no lo hemos comprendido, de cristianismo, así seamos doctores
en teología o nos hayamos aprendido de memoria todo el Catecismo de la Iglesia
Católica (782 paginitas), no hemos entendido «ni jota».
u Pregunta
esencial, porque si hemos comprendido lo que Cristo hizo con sus apóstoles
aquella noche de Jueves Santo, nuestra vida como cristianos en el hogar, en
nuestro sitio de trabajo y en nuestras relaciones con los demás no podrá seguir
siendo la misma de esta noche en adelante.
¡CRUCIFICALO! ¡ABORTALO!
En la primera Semana Santa
de la historia, la multitud, azuzada por los sumos sacerdotes de los judíos,
pidieron la muerte del hombre más inocente que ha
existido sobre la tierra, al grito de «¡Crucifícalo, crucifícalo!»
Hoy, a casi dos mil años de distancia, hay
quienes siguen pidiendo la muerte de seres inocentes, sólo que esta vez
al grito de «¡Abórtalo, abórtalo!».
Los tiempos y los gritos han cambiado, pero
la triste realidad no: hoy, como ayer, se sigue pidiendo a gritos la muerte
de los inocentes.
La Pasión de Cristo no es solamente un hecho
pasado que solemos conmemorar cada año en la llamada Semana Mayor, sino
un hecho que se continúa en todos los seres humanos, pues Cristo ha dicho
que lo que se les hace o se les deja de hacer, él lo toma como hecho o no
hecho a sí mismo.
La Pasión de Cristo no ha terminado.
Hace casi 20 siglos se pidió su muerte al grito de «¡Crucifícalo,
crucifícalo!». Ahora se pide de «¡Abórtalo, abórtalo», pero es exactamente
lo mismo.
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