
3º DOMINGO DE PASCUA
1. CANTO DE ENTRADA
Cantando la alegría de vivir
lleguemos a la casa del Señor;
marchando todos juntos como hermanos,
andemos los caminos hacia Dios.
La paz del Señor sea con vosotros
la paz de que llena sola el corazón,
la paz de estar unidos como hermanos,
la paz de que nos promete nuestro Dios.
2. GLORIA
GLORIA AL SEÑOR QUE REINA EN EL CIELO
Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES QUE AMA EL.
1. Señor, te alabamos, Señor, te bendecimos,
Todos te adoramos: Gracias por tu gloria.
2. Tú eres el cordero que quita el pecado
ten piedad de nosotros y escucha nuestra oración.
3. Tú sólo eres Santo tú sólo el Altísimo
con el Espíritu Santo en la Gloria de Dios
Padre.
3. ORACION colecta
Señor, tú que nos has
renovado en el espíritu al devolvernos la dignidad de hijos tuyos, concédenos
aguardar, llenos de júbilo y esperanza, el día glorioso de la resurrección.
Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.
4. PRIMERA LECTURA
Durante estos domingos de Pascua, escuchamos
en primer lugar la historia de la Iglesia primitiva a través del libro de
los Hechos de los Apóstoles. La palabra de Pedro nos recuerda hoy cuál era
el centro de su predicación: hablar de Jesús de Nazaret, a quien Dios resucitó.
Lectura del libro de los Hechos de los
Apóstoles 2, 14. 22-33
E l
día de Pentecostés, se presentó Pedro, junto
con los Once, ante la multitud, y levantando
la voz, dijo: «Israelitas, escúchenme. Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado
por Dios ante ustedes, mediante los milagros, prodigios y señales que Dios realizó
por medio de él y que ustedes bien conocen. Conforme al plan previsto y sancionado
por Dios, Jesús fue entregado, y ustedes utilizaron a los paganos para clavarlo
en la cruz.
Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras
de la muerte, ya que no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio.
En efecto, David dice, refiriéndose a él: Yo veía constantemente al Señor
delante de mí, puesto que él está a mi lado para que yo no tropiece. Por eso
se alegra mi corazón y mi lengua se alboroza, por eso también mi cuerpo vivirá
en la esperanza, porque tú, Señor, no me abandonarás a la muerte, ni dejarás
que tu santo sufra la corrupción. Me has enseñado el sendero de la vida y me
saciarás de gozo en tu presencia.
Hermanos, que me sea permitido hablarles con
toda claridad: el patriarca David murió y lo enterraron, y su sepulcro se conserva
entre nosotros hasta el día de hoy. Pero, como era profeta, y sabía que Dios
le había prometido con juramento que un descendiente suyo ocuparía su trono,
con visión profética habló de la resurrección de Cristo, el cual no fue abandonado
a la muerte ni sufrió la corrupción.
Pues bien, a este Jesús Dios, lo resucitó, y
de ello todos nosotros somos testigos. Llevado a los cielos por el poder de
Dios, recibió del Padre el Espíritu Santo prometido a él y lo ha comunicado,
como ustedes lo están viendo y oyendo».
Palabra de Dios. R. Te alabamos,
Señor.
5. SALMO RESPONSORIAL
(Puede cantarse)
R. Protegeme Dios mio,
que me refugio en ti.
Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio.
Yo siempre he dicho que tú eres mi Señor.
El Señor es la parte que me ha tocado
en herencia: mi vida está en sus manos. R.
Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor
y con él a mi lado, jamás tropezaré. R.
Por eso se me alegran el corazón y el alma,
y mi cuerpo vivirá tranquilo,
porque tú no me abandonarás a la muerte
ni dejarás que sufra yo la corrupción. R.
6. SEGUNDA LECTURA
Como en el domingo anterior y como en los
domingos próximos, leeremos ahora una carta del apóstol Pedro. Es una exhortación
a vivir de un modo coherente con nuestra fe y nuestra esperanza.
Lectura de la primera carta del apóstol
san Pedro 1, 17-21
H ermanos:
Puesto que ustedes llaman Padre
a Dios, que juzga imparcialmente la con-
ducta de cada uno según sus obras, vivan siempre con temor filial durante su
peregrinar por la tierra.
Bien saben ustedes que de su estéril manera
de vivir, heredada de sus padres, los ha rescatado Dios, no con bienes efímeros,
como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, el cordero sin
defecto ni mancha, al cual Dios había elegido desde antes de la creación del
mundo, y por amor a ustedes, lo ha manifestado en estos tiempos, que son los
últimos. Por Cristo, ustedes creen en Dios, quien lo resucitó de entre los muertos
y lo llenó de gloria, a fin de que la fe de ustedes sea también esperanza en
Dios.
Palabra de Dios. R. Te alabamos,
Señor.
7. ACLAMACION
R. Aleluya, aleluya
Señor Jesús, haz que comprendamos la Sagrada Escritura.
Enciende nuestro corazón mientras nos hablas.
R. Aleluya, aleluya
8. EVANGELIO
@ Lectura
del santo Evangelio según san Lucas
R/ Gloria a Ti, Señor.
24, 13-35
E l
mismo día de la resurrección, iban dos de los
discípulos hacia un pueblo llamado Emaús,
situado a unos once kilómetros de Jerusalén, y comentaban todo lo que había
sucedido.
Mientras conversaban y discutían, Jesús se les
acercó y comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos estaban
velados y no lo reconocieron. El les preguntó: «¿De qué cosas vienen hablando,
tan llenos de tristeza?»
Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió:
«¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días en Jerusalén?»
El les preguntó «¿Qué cosa?» Ellos le respondieron: «Lo de Jesús el nazareno,
que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo.
Cómo los sumos sacerdotes y nuestros Jefes lo entregaron para que lo condenaran
a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él sería el libertador
de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron.
Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron
de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se
les habían aparecido unos ángeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos
de nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho
las mujeres, pero a él no lo vieron».
Entonces Jesús les dijo: «¡Qué insensatos son
ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas!
¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así entrara en su
gloria?» Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó
todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.
Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él
hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: «Quédate con
nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer». Y entró para quedarse
con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo
partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero
él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: «¡Con razón nuestro
corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!»
Se levantaron inmediatamente y regresaron a
Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales
les dijeron: «De veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón».
Entonces ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían
reconocido al partir el pan.
Palabra del Señor. R. Gloria a Ti,
Señor Jesús.
9. Profesion de Fe
¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra? - SI, CREO.
¿Creen en Jesucristo, su Hijo único
y Señor nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió por nosotros,
resucitó y está sentado a la derecha del Padre? - SI, CREO.
¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa
Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados,
en la resurrección de los muertos y en la vida eterna? - SI, CREO.
Esta es nuestra fe, es la fe de la Iglesia
que nos gloriamos de profesar en Cristo nuestro Señor.
- AMEN
10. ORACION DE
LOS FIELES
A Jesús resucitado, vida
y esperanza para la humanidad entera, oremos y digamos:
Jesús resucitado, escúchanos.
1.- Por la Iglesia, por todos los que
estamos llamados a ser en el mundo testigos de la Buena Noticia de Jesús. Oremos.
2.- Por los niños que se preparan para
participar por primera vez en la Eucaristía; por los diáconos que se preparan
para recibir la Ordenación Sacerdotal. Oremos.
3.- Por los que no conocen a Jesucristo,
y por los que se han alejado de él. Oremos.
4.- Por los enfermos, por todos los
que se encuentran sumidos en el dolor o la tristeza. Oremos.
5.- Por los hombres y mujeres más necesitados
que tenemos cerca de nosotros o que viven en países lejanos; por todos los que
son víctimas de las desigualdades o de la dureza de corazón. Oremos.
6.- Por nosotros; por nuestros familiares
y amigos; por nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo o de estudio,
nuestros conocidos. Oremos.
Señor Jesús, como los
discípulos de Emaús te pedimos que te quedes con nosotros. Te pedimos que te
sepamos reconocer en tu Palabra y en tu Eucaristía, para que podamos caminar
con amor y esperanza. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
11. CANTO DE
OFERTORIO
Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre
los muertos.
El es nuestra salvación, nuestra gloria para
siempre.
Si con él morimos, viviremos con él.
Si con él sufrimos, reinaremos con él.
12. CANTO DE
COMUNION
¿Qué llevabas conversando? me dijiste, buen amigo
Y me detuve asombrado a la vera del camino.
¿No sabes lo que ha pasado ayer
en Jerusalén, de Jesús de Nazaret,
a quien clavaron en cruz?
Por eso me vuelvo triste a mi aldea de Emaús......
POR LA CALZADA DE EMAUS
UN PEREGRINO IBA CONMIGO
NO LO CONOCI AL CAMINAR
AHORA SI
EN LA FRACCION DEL PAN.
Van tres días que se ha muerto y se acaba mi
esperanza.
Dicen que algunas mujeres al sepulcro fueron
de alba.
Pedro, Juan y algunos otros hoy también allá
buscaron,
mas se acaba mi confianza: no encontraron a Jesús.
Por eso me vuelvo triste a mi aldea de Emaús.
"Oh tardíos corazones que ignoráis a los
profetas.
En la Ley ya se anunció que el Mesías padeciera
y por llegar a su gloria escogiera la aflicción".
En la tarde de aquel día yo sentí que con Jesús
nuestro corazón ardía a la vista de Emaús.
Hizo señas de seguir más allá de nuestra aldea,
ya la luz del sol poniente pareció que se muriera.
"¡Quédate, forastero, ponte a la mesa y
bendice,
y al destello de tu luz en la bendición del pan
mis ojos conocerán al amigo de Emaús!".
13. CANTO FINAL
Tú nos dijiste que la muerte
no es el final del camino
que aunque morimos no somos
carne de un ciego destino.
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