
25º DOMINGO ORDINARIO
1. CANTO DE ENTRADA
VIENEN CON ALEGRIA SEÑOR,
CANTANDO VIENEN CON ALEGRIA, SEÑOR
LOS QUE CAMINAN POR LA VIDA, SEÑOR
SEMBRANDO TU PAZ Y AMOR. (2)
Vienen trayendo la esperanza
a un mundo cargado de ansiedad
a un mundo que busca y que no alcanza
caminos de amor y de amistad.
2. acto penitencial
Al empezar la celebración
reconozcamos nuestros pecados ante Dios. A menudo no hemos sido fieles al amor
que él nos tiene; pidámosle perdón con humildad.
- Tú, que quieres salvar a todos los hombres: Señor, ten
piedad.
- Tú, que nos amas a todos sin distinción de personas: Cristo,
ten piedad.
- Tú, que estás siempre dispuesto a perdonar nuestras faltas:
Señor, ten piedad.
3. GLORIA
GLORIA AL SEÑOR QUE REINA EN EL CIELO
Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES QUE AMA EL.
1. Señor, te alabamos, Señor, te bendecimos,
Todos te adoramos: Gracias por tu gloria.
2. Tú eres el cordero que quita el pecado
ten piedad de nosotros y escucha nuestra oración.
3. Tú sólo eres Santo tú sólo el Altísimo
con el Espíritu Santo en la Gloria de Dios
Padre.
4. ORACION colecta
Dios nuestro, que en el
amor a ti y a nuestro prójimo has querido resumir toda tu ley, concédenos descubrirte
y amarte en nuestros hermanos para que podamos alcanzar la vida eterna. Por
nuestro Señor Jesucristo... Amén.
5. PRIMERA LECTURA
Escucharemos ahora una llamada profética a
buscar a Dios, con todo lo que supone de transformación, de cambio. Nos lo
dice a cada uno. Escuchémoslo con atención.
Lectura del libro del profeta Isaías
55, 6-9
B usquen
al Señor mientras lo pueden
encontrar, invóquenlo mientras está cer-
ca; que el malvado abandone su camino, y el criminal, sus planes; que regrese
al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Mis pensamientos no son los pensamientos de
ustedes, sus caminos no son mis caminos, dice el Señor. Porque así como aventajan
los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los de ustedes y mis pensamientos
a sus pensamientos.
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
6. SALMO RESPONSORIAL
(Puede cantarse)
R. BENDECIRE TU NOMBRE, SEÑOR.
Un día tras otro bendeciré tu nombre
y no cesará mi boca de alabarte.
Muy digno de alabanza es el Señor,
por ser su grandeza incalculable. R.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas.
R.
Siempre es justo el Señor en sus designios
y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquellos que lo buscan;
muy cerca está el Señor, de quien lo invoca.
R.
7. SEGUNDA LECTURA
Desde la cárcel, Pablo escribe esta carta
que escucharemos durante unos cuantos domingos. Como tantas otras veces, Pablo
abre su corazón y expresa cuáles son sus sentimientos y, sobre todo, cuáles
son las motivaciones profundas de su vida.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los Filipenses 1, 20-24. 27
H ermanos:
Ya sea por mi vida, ya sea por mi
muerte, Cristo será glorificado en mí. Por
que para mí, la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si el continuar
viviendo en este mundo me permite trabajar todavía con fruto, no sabría yo qué
elegir.
Me hacen fuerza ambas cosas: por una parte,
el deseo de morir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo
mejor; y por la otra, el de permanecer en vida, porque esto es necesario para
el bien de ustedes. Por lo que a ustedes toca, lleven una vida digna del Evangelio
de Cristo.
Palabra de Dios. R. Te alabamos,
Señor.
8. ACLAMACION
R. Aleluya, aleluya
Abre, Señor, nuestros corazones
para que comprendamos las palabras de tu
Hijo.
R. Aleluya, aleluya
9. EVANGELIO
@ Lectura
del santo Evangelio según san
Mateo
R/ Gloria a Ti, Señor.
20, 1-16
E n
aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos
esta parábola: «El Reino de los cielos es
semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores
para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los
mandó a su viña. Salió otra vez a media manaña, vio a unos que estaban ociosos
en la plaza y les dijo: Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo
que sea justo. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.
Por último, salió también al caer la tarde y
encontró todavía otros que estaban en la plaza y les dijo: ¿Por qué han
estado aquí todo el día sin trabajar?. Ellos le respondieron: Porque
nadie nos ha contratado. El les dijo: Vayan también ustedes a mi
viña.
Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a
su administrador: Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando
por los últimos hasta que llegues a los primeros. Se acercaron, pues,
los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.
Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron
que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo,
comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: Esos que llegaron
al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a
nosotros, que soportamos el peso del día y del calor.
Pero el respondió a uno de ellos: Amigo,
yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario?
Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo
que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme
rencor porque yo soy bueno?
De igual manera, los últimos serán los primeros,
y los primeros, los últimos».
Palabra del Señor. R. Gloria a Ti,
Señor Jesús.
10. Profesion de Fe
¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra? - SI, CREO.
¿Creen en Jesucristo, su Hijo único
y Señor nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió por nosotros,
resucitó y está sentado a la derecha del Padre? - SI, CREO.
¿Creen en el Espíritu Santo, en la
santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los
pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna? - SI,
CREO.
Esta es nuestra fe, es la fe de la Iglesia
que nos gloriamos de profesar en Cristo nuestro Señor.
- AMEN
11. ORACION DE
LOS FIELES
Oremos por nuestras necesidades
y por las de todo el mundo. Pidamos a Dios que sea generoso con todos, pero
especialmente con aquellos que tienen menos oportunidades y aquellos a quienes
nadie valora.
Digamos: Escúchanos, Padre.
1.- Por la Iglesia, especialmente por
nuestra diócesis de San Juan de los Lagos, para que todos juntos avancemos
en la fidelidad al Evangelio y sepamos cambiar nuestros criterios para acercarnos
al estilo que Jesús nos propone. Oremos.
2.- Por nuestra comunidad cristiana,
para que nuestro trabajo sea eficaz en todos los aspectos de la vida cristiana.
Oremos.
3.- Por nuestra nación, para que progrese
por el camino de la justicia y de la solidaridad, para que se atienda especialmente
a los ciudadanos más necesitados. Oremos.
4.- Por los niños y adolescentes,
para que todos tengan una escuela adecuada, para que la enseñanza sea cada
vez mejor para todos. Oremos.
5.- Por los ancianos, por los enfermos,
por todos los que ya no producen nada, para que sean respetados, considerados,
acompañados. Oremos.
6.- Por todos los que estamos aquí,
para que valoremos nuestro trabajo personal, familiar, en la sociedad, en
la Iglesia; para que lo revisemos y mejoremos con generosidad. Oremos.
Acepta, Padre de bondad,
las peticiones que con fe te hacemos; tú que conoces nuestras necesidades, concédenos
la fuerza de tu Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
12. CANTO DE
OFERTORIO
De los frutos de la tierra te venimos a ofrecer:
tú, Señor, hazlos tu Cuerpo y alimentamos con
El.
SEAS BENDITO POR SIEMPRE,
ALABARTE SEA MI HONOR.
13. CANTO DE COMUNION
Por los caminos sedientos de luz,
levantándose antes que el sol,
hacia los campos que lejos están
muy temprano se va el Viñador.
No se detiene en su caminar
no le asustan la sed ni el calor.
Hay una viña que quiere cuidar
una viña que es todo su amor.
DIOS ES TU AMIGO, EL VIÑADOR
EL QUE TE CUIDA DE SOL A SOL.
DIOS ES TU AMIGO, EL VIÑADOR,
EL QUE TE PIDE FRUTOS DE AMOR.
El te protege con un valladar,
levantado en tu derredor,
quita del alma las piedras del mal
.y ha elegido la cepa mejor.
Limpia los surcos con todo su afán
y los riega con sangre y sudor.
Dime si puede hacer algo más
por su viña el Viñador.
13. CANTO FINAL
HOY, SEÑOR, TE DAMOS GRACIAS
POR LA VIDA, LA TIERRA Y EL SOL.
HOY, SEÑOR, QUEREMOS CANTAR
LAS GRANDEZAS DE TU AMOR.
Septiembre: Mes
de la Biblia
El Evangelio fue escrito por:
Mateo, Marcos Lucas y Juan
El mensaje de Mateo
Mateo responde a la situación que vivía su comunidad
mostrando que Jesús es el Mesías, explicando que la Iglesia ha heredado la misión
de Israel, e invitando a los cristianos a vivir según las enseñanzas de Jesús.
Para aquellos cristianos, que vivían una dura
confrontación con el judaísmo era muy importante mostrar que Jesús era el Mesías,
es decir, el Hijo de David en quien se habían cumplido las promesas del Antiguo
Testamento. Sin embargo, Jesús no aparece como un Mesías glorioso sino como
el Hijo del hombre que tiene que padecer hasta morir completamente abandonado
en una cruz. Sólo desde la figura del siervo sufriente (Is 42 49, 50 y 53) podía
entenderse la forma en que Jesús había encarnado su condición de Mesías. No
obstante para Mateo y su comunidad Jesús es algo más que el Mesías. Es ante
todo el Hijo de Dios. Este es el título que resume y da sentido a todos los
demás. Así es como lo identifica la voz del cielo en el bautismo (Mt 3 17) y
en la transfiguración (Mt 17 5); así aparece desde su infancia (Mt 1 18-25;
2 15); así lo reconocen sus discípulos (Mt 14 33; 16 16), y también el oficial
romano al pie de la cruz (Mt 27 54). Cuando sus adversarios quieren poner en
tela de juicio su identidad recurren a esta afirmación (Mt 4 3.6; 27 40.43).
En este título se expresa su profunda vinculación y obediencia al Padre, cuya
voluntad es norma de vida para Jesús (Mt 4 1-11; 26 36-46).
La Iglesia es para Mateo el pueblo reunido por
Jesús, la verdadera descendencia de Abrahám, que ha heredado la misión del antiguo
Israel (Mt 21 43). Jesús dirige su buena noticia en primer lugar a Israel (Mt
10 6), para anunciarle que ha llegado el tiempo en que debe llevar la salvación
a todas las naciones (Is 2 2-5; 42 1-4). Inexplicablemente, Israel no escucha
esta invitación y rechaza a Jesús (Mt 11-12; 21 33-46). Como consecuencia de
este rechazo Jesús convoca un nuevo pueblo, el auténtico Israel que dará los
frutos a su tiempo (Mt 21 43), y cuya misión consistirá en hacer llegar la buena
noticia a todos los hombres (Mt 28 16-20).
Los que pertenecen a esta nueva comunidad deben
poner en práctica la voluntad del Padre, expresada en las palabras de Jesús.
Mateo ha reunido estas enseñanzas de Jesús en cinco grandes discursos (Mt 5-7;
10; 13; 18; 24-25), en los cuales los discípulos pueden encontrar orientaciones
precisas para vivir como cristianos en el tiempo que va desde la primera venida
de Jesús hasta su regreso al final de los tiempos. Precisamente la certeza de
esta venida última de Jesús, en la que se manifestará toda su gloria (Mt 24
29-31), es una motivación importante para que los discípulos se mantengan en
tensión de espera.
El mensaje de Juan
El evangelio de Juan es una respuesta a la situación
que vive su comunidad. A la polémica sobre la divinidad y humanidad de Jesús,
el evangelista responde profundizando en el misterio de su encarnación y de
su muerte. Y ante la tentación de huir del mundo, exhorta a los discípulos para
que afiancen su fe en Jesús, y, unidos a él, salgan al mundo para dar testimonio
de la verdad.
Este Evangelio contiene una profunda reflexión
acerca del misterio de Jesús. Los que se encuentran con él (Nicodemo, la Samaritana,
el ciego de nacimiento...) van descubriendo progresivamente la profundidad de
este misterio. Lo reconocen como Señor (Jn 4 15), Profeta (Jn 4 19), Mesías
(Jn 4 25) y Salvador del mundo (Jn 4 42). Pero el evangelista descubre a sus
lectores que Jesús es el Hijo de Dios (Jn 1 34). El misterio de su persona transciende
los estrechos límites de nuestra historia. Jesús, el Hijo de Dios, estaba unido
al Padre, vino a nosotros y puso en nuestra tierra su frágil tienda de campaña
haciéndose un hombre como nosotros (Jn 1 1-18). En él se nos ha manifestado
la gloria de Dios, él es el camino, la verdad, la vida (Jn 14 6), el buen pastor
(Jn 10 11), la resurrección (Jn 11 25). Al final de su camino Jesús retorna
al Padre a través de la muerte, que, de forma sorprendente, es el momento de
su glorificación (Jn 13 31-32). La humanidad y la muerte de Jesús, que resultaban
escandalosas para muchos, quedan así iluminadas, y son comprendidas como expresiones
del amor de Dios a los hombres (1 Jn 4 9; Jn 15 13). La encarnación pone de
manifiesto la profunda verdad de la humanidad de Jesús: el Jesús terreno es
al mismo tiempo el Hijo amado del Padre; y su muerte en la cruz pone de manifiesto
el alcance de su amor sin medida. Por eso, para Juan, la cruz no es el patíbulo
de Jesús, sino su trono (Jn 3 14-l5; 12 32;19 16b-22).
La manifestación de Jesús provoca reacciones contrarias. Por
un lado, los «judíos» se oponen a él y algunos de sus discípulos lo abandonan
porque su enseñanza les resulta imposible de aceptar y seguir (Jn 6 60). Por
otro lado, sin embargo, muchos personajes del evangelio lo reconocen como el
enviado de Dios escuchan su enseñanza y lo siguen. A través de ellos el evangelista
describe las características del auténtico discípulo representado en el discípulo
al que Jesús amaba. La primera de ellas es la fe. Los verdaderos discípulos
son aquellos que, después de contemplar sus signos y escuchar sus enseñanzas,
creen y se mantienen firmemente unidos a él. Jesús los invita a permanecer en
su amor y a continuar la obra que él ha comenzado por encargo del Padre. El
rasgo distintivo de los que creen en él será el amor mutuo (Jn 13 35), un amor
semejante al de Jesús; en esto conocerán todos que son sus discípulos. Pero,
además, Jesús ha prometido su Espíritu para que les recuerde y explique todo
lo que él les dijo y los defienda en los sufrimientos que tendrán que soportar.
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