
5º DOMINGO ORDINARIO
1.
CANTO DE ENTRADA
VAYAMOS JUBILOSOS
AL ALTAR DE DIOS
Al sagrado altar nos guíen su verdad y su justicia
a ofrecer el sacrificio que le da gloria infinita.
Gloria sea el Padre Eterno,
Gloria a Cristo, nuestro guía,
y al espíritu divino alabanzas infinitas.
2.
acto penitencial
En silencio, pongamos
nuestra vida delante de Dios, y preparémonos para escuchar la Palabra y celebrar
la Eucaristía.
- Tú, que anuncias la Buena Noticia a los pobres: Señor,
ten piedad.
- Tú, que eres la luz del mundo:
Cristo, ten piedad.
- Tú, que nos llamas a ser testigos de tu Evangelio:
Señor, ten piedad.
3. GLORIA
GLORIA AL SEÑOR QUE REINA EN EL CIELO
Y EN LA TIERRA PAZ
A LOS HOMBRES QUE AMA EL.
1. Señor, te alabamos, Señor, te bendecimos,
Todos te adoramos: Gracias por tu gloria.
2. Tú eres el cordero que quita el pecado
ten piedad de nosotros y escucha nuestra oración.
3. Tú sólo eres Santo tú sólo el Altísimo
con el Espíritu Santo en la Gloria de Dios
Padre.
4. ORACION colecta
Señor, que tu amor incansable
cuide y proteja siempre a estos hijos tuyos, que han puesto en tu gracia toda
su esperanza. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.
5. PRIMERA
LECTURA
Jesús nos llama a ser sal y luz del mundo
Escuchemos ahora, en esta primera lectura, cómo debemos actuar para serlo:
en qué debe notarse en nosotros la luz del Evangelio de Jesús.
Lectura del libro del profeta Isaías
58, 7-10
E sto
dice el Señor: «Comparte tu pan con el
hambriento, abre tu casa al pobre sin techo,
viste al desnudo y no des la espalda a tu propio hermano.
Entonces surgirá tu luz como la aurora y cicatrizarán
de prisa tus heridas; te abrirá camino la justicia y la gloria del Señor cerrará
tu marcha.
Entonces clamarás al Señor y él te responderá;
lo llamarás, y él te dirá: «Aquí estoy».
Cuando renuncies a oprimir a los demás y destierres
de ti el gesto amenazador y la palabra ofensiva; cuando compartas tu pan con
el hambriento y sacies la necesidad del humillado, brillará tu luz en las tinieblas
y tu oscuridad será como el mediodía».
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
6.
SALMO RESPONSORIAL
(Puede cantarse)
R. Caminare, en
presencia del Señor (2).
Quien es justo, clemente y compasivo,
como una luz en las tinieblas brilla.
Quienes, compadecidos, prestan
y llevan su negocio honradamente
jamás se desviarán. R.
El justo no vacilará;
vivirá su recuerdo para siempre.
No temerá malas noticias,
porque en el Señor vive confiadamente. R.
Firme está y sin temor su corazón.
Al pobre da limosna,
obra siempre conforme a la justicia;
su frente se alzará llena de gloria. R.
7. SEGUNDA
LECTURA
San Pablo nos habla hoy, como el domingo pasado,
del Evangelio que él anuncia. Pablo actúa como mensajero de la cruz de Jesucristo
y no como portador de sabidurías y poderes de este mundo.
Lectura de la primera carta del apóstol
san Pablo a los Corintios 2, 1-5
H ermanos:
Cuando llegué a la ciudad de
ustedes para anunciarles el Evangelio, no
busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino
que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado.
Me presenté ante ustedes débil y temblando de
miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con
palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu
y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios
y no de la sabiduría de los hombres.
Palabra de Dios. R. Te alabamos,
Señor.
8. ACLAMACION
R. Aleluya, aleluya
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.
R. Aleluya, aleluya
9. EVANGELIO
@ Lectura
del santo Evangelio según san Mateo
R/ Gloria a Ti, Señor.
5, 13-16
E n
aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se
vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y
se tira a la calle para que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar
una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela,
no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para
que alumbre a todos los de la casa.
Que de igual manera brille la luz de ustedes
ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria
a su Padre, que está en los cielos».
Palabra del Señor. R. Gloria a Ti,
Señor Jesús.
10. Profesion
de Fe
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso.
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo
único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos.
Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero
de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación
bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María,
la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos
de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según
las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y
de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá
fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor
y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón
de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo
futuro. Amén.
11. ORACION DE LOS FIELES
Presentemos ahora nuestras
peticiones ante Dios. Nosotros, pueblo convocado por Jesucristo, presentamos
al Padre las necesidades de nuestros hermanos, los hombres.
Diciendo: Escúchanos, Padre.
1.- Por los países más pobres del mundo
y por todos sus habitantes. Para que puedan salir de su situación; para que
los países ricos actúen con verdadera solidaridad hacia ellos. Oremos.
2.- Por los que viven el dolor y la
tristeza de la enfermedad. Para que pronto alcancen la salud. Y para que los
acompañe siempre la fortaleza de Dios. Oremos.
3.- Por los que cuidan de los enfermos,
en sus casas o en los hospitales, para que lo hagan con mucha entrega y con
mucho cariño, y Dios los bendiga. Oremos.
4.- Por los jóvenes que viven sin
perspectivas de futuro y que pueden caer en la delincuencia o la droga, para
que encuentren ayuda en los poderes públicos. Oremos.
5.- Por nosotros y por toda la Iglesia,
para que seamos siempre, con nuestro modo de actuar, luz de esperanza para
el mundo. Oremos.
Escucha, Padre, nuestra
oración, y derrama tu amor sobre los hombres y mujeres del mundo entero. Por
Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
12.
CANTO DE OFERTORIO
Bendigamos al Señor,
que nos une en caridad.
y nos nutre con su amor
en el Pan de la unidad:
¡Oh Padre nuestro!
Conservemos la unidad,
que el Maestro nos mandó:
donde hay guerra que haya paz,
donde hay odio que haya amor:
¡Oh Padre nuestro!
13.
CANTO DE COMUNION
CERCA DE TI, SEÑOR,
YO QUIERO ESTAR
TU GRANDE, ETERNO AMOR,
QUIERO GOZAR.
LLENA MI POBRE SER,
LIMPIA MI CORAZON;
HAZME TU ROSTRO VER
EN LA AFLICCION.
Mi pobre corazón inquieto está,
por esta vida voy buscando paz;
más sólo tú Señor, la paz me puedes dar;
cerca de tí, Señor, yo quiero estar.
Pasos inciertos doy, el sol se va;
mas si contigo estoy no temo ya.
Himnos de gratitud alegre cantaré,
y fiel a Tí, Señor, siempre seré.
Día feliz veré creyendo en Tí,
en que yo habitaré cerca de Tí.
Mi voz alabará tu santo nombre, allí,
y mi alma gozará cerca de Tí.
14.
CANTO FINAL
Demos gracias al Señor,
demos gracias, demos gracias al señor.
Por las mañanas las aves
cantan de alabanzas.
"Día de
la Ofrenda Diocesana"
Dice el Nuevo Catecismo Católico:
"Los fieles tienen la obligación de ayudar
a la Iglesia en sus necesidades, de modo que disponga lo necesario para el culto
divino, las obras apostólicas y de caridad, y el conveniente sustento de los
ministros» (Código de Derecho Canónico, canon 221, 1).
El cuarto mandamiento de la Iglesia pide ayudar
a la Iglesia en sus necesidades. Es una obligación en conciencia y en justicia,
pues la Iglesia no podría desafiar sus funciones si los fieles no ayudan.
Esta obligación no puede cumplirse con limosnas
ocasionales, sino mediante una aportación especial que concretice esa ayuda:
una contribución ordinaria anual. Como es una forma de tributo, no de limosna,
no se cumple ayudando a obras pías o de beneficencia.
LA OFRENDA
DIOCESANA
La forma de concretización de esta obligación
de ayudar a la Iglesia en sus necesidades, es la Cooperación diocesana anual,
llamada: OFRENDA DIOCESANA. Veamos las disposiciones de nuestros obispos al
respecto.
NORMAS
EN NUESTRA DIOCESIS
El Sr. José López Lara, segundo obispo diocesano,
en circular del 10 de mayo de 1984, dio las normas sobre la ofrenda diocesana.
Después de señalar el fundamento bíblico y la necesidad jurídica de que todos
los miembros de la Iglesia diocesana colaboren en las obras comunes, dispone:
1) Ya no se llamará «diezmo» ni «cooperación
diocesana», sino «OFRENDA DIOCESANA».
2) Los asalariados sólo pagarán ofrenda si
su salario es siquiera el mínimo ordenado por el gobierno. Los no asalariados
dividirán su ingreso anual entre los días del año, para ver si el saldo resultante
siquiera iguala el salario mínimo.
3) La cantidad obligada será el ingreso de
un día.
4) Los que no perciban ni la cantidad equivalente
al salario mínimo, den lo que gusten.
5) En cada parroquia el colector será el párroco,
quien podrá hacerse ayudar de sus vicarios o de seglares idóneos.
6) Se establece como día anual de la ofrenda
diocesana el tercer domingo de enero.
7) El deber de la Ofrenda Diocesana es de
por si grave, pero no se presione exagera-damente a los fieles, y el párroco
podrá inclusive dispensar de la ofrenda o de parte de ella, según las circunstancias
concretas de cada caso.
8) El monto total de las ofrendas de cada
año en la diócesis se distribuirá así:
a) 40% para obras urgentes de las parroquias
que presenten un proyecto pastoral, aprobándolo el consejo de economía, según
la necesidad de la parroquia.
b) 40% para ayuda del seminario
c) 20% para los gastos del obispo y el ejercicio
de su función episcopal.
9) En estas normas por «Ordinario» se entiende
también los vicarios generales; por «párrocos» también los vicarios fijos
y capellanes que atienden comunidades no comprendidas dentro de la cabecera
parroquial.
10) Estas normas comienzan a obligar a partir del 1 enero de
1985.
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