
5º DOMINGO DE CUARESMA
1. CANTO DE ENTRADA
El pueblo gime de dolor: ¡Ven y sálvanos!
a Dios levanta su clamor: ¡Ven y sálvanos
OYE, PADRE, EL GRITO DE LOS PUEBLOS.
OYE, CRISTO, ¡VEN Y SALVANOS!
2. ORACION colecta
Ven, Señor, en nuestra
ayuda, para que podamos vivir y actuar siempre con aquel amor que impulsó a
tu Hijo a entregarse por nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.
3. PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del profeta Ezequiel
37, 12-14
E sto
dice el Señor Dios: «Pueblo mío, yo
mismo abriré sus sepulcros, los haré salir de
ellos y los conduciré de nuevo a la tierra de Israel.
Cuando abra sus sepulcros y los saque de ellos,
pueblo mío, ustedes dirán que yo soy el Señor.
Entonces les infundiré a ustedes mi espíritu
y vivirán, los estableceré en su tierra y ustedes sabrán que yo, el Señor, lo
dije y lo cumplí».
Palabra de Dios. R. Te alabamos,
Señor.
4. SALMO RESPONSORIAL
(Puede cantarse)
R. MI ALMA ESPERA EN EL SEÑOR
MI ALMA ESPERA, EN SU PALABRA:
MI ALMA AGUARDA AL SEÑOR,
P0RQUE EN EL ESTA LA SALVACION.
Desde el abismo de mis pecados clamo a ti;
Señor, escucha mi clamor;
que estén atentos tus oídos
a mi voz suplicante. R.
Si conservaras el recuerdo de las culpas,
¿quién habría, Señor, que se salvara?
Pero de ti procede el perdón,
por eso con amor te veneramos. R.
Confío en el Señor,
mi alma espera y confía en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
mucho más que a la aurora el centinela. R.
5. SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los romanos 8, 8-11
H ermanos:
Los que viven en forma desorde-
nada y egoísta no pueden agradar a Dios.
Pero ustedes no llevan esa clase de vida, sino una vida conforme al Espíritu,
puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes.
Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es
de Cristo. En cambio, si Cristo vive en ustedes, aunque su cuerpo siga sujeto
a la muerte a causa del pecado, su espíritu vive a causa de la actividad salvadora
de Dios.
Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús
de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús
de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra
de su Espíritu, que habita en ustedes.
Palabra de Dios. R. Te alabamos,
Señor.
6. ACLAMACION
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor;
el que cree en mí no morirá para siempre.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
7. EVANGELIO
@ Lectura
del santo Evangelio según san Juan
R/ Gloria a Ti, Señor.
11, 1-45
E n
aquel tiempo, se encontraba enfermo Lázaro,
en Betania, el pueblo de María y de su herma-
na Marta. María era la que una vez ungió al Señor con perfume y le enjugó los
pies con su cabellera. El enfermo era su hermano Lázaro. Por eso las dos hermanas
le mandaron decir a Jesús: «Señor, el amigo a quien tanto quieres está enfermo».
Al oír esto, Jesús dijo: «Esta enfermedad no
acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo
de Dios sea glorificado por ella».
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.
Sin embargo, cuando se enteró de que Lázaro estaba enfermo, se detuvo dos días
más en el lugar en que se hallaba. Después dijo a sus discípulos: «Vayamos otra
vez a Judea». Los discípulos le dijeron: «Maestro, hace poco que los judíos
querían apedrearte, ¿y tú vas a volver allá?» Jesús les contestó: «¿Acaso no
tiene doce horas el día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz
de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza, porque le falta la
luz».
Dijo esto y luego añadió: «Lázaro, nuestro amigo,
se ha dormido; pero yo voy ahora a despertarlo». Entonces le dijeron sus discípulos:
«Señor, si duerme, es que va a sanar». Jesús hablaba de la muerte, pero ellos
creyeron que hablaba del sueno natural. Entonces Jesús les dijo abiertamente:
«Lázaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado ahí, para que
crean. Ahora, vamos allá». Entonces Tomás, por sobrenombre el Gemelo, dijo a
los demás discípulos: «Vayamos también nosotros, para morir con él».
Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba ya cuatro
días en el sepulcro. Betania quedaba cerca de Jerusalén, como a unos dos kilómetros
y medio, y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para consolarlas
por la muerte de su hermano. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su
encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras
estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora estoy segura de que
Dios te concederá cuanto le pidas». Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará».
Marta respondió: «Ya se que resucitará en la resurrección del último día». Jesús
le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto,
vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees
tú esto?» Ella le contestó: «Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías,
el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».
Después de decir estas palabras, fue a buscar
a su hermana María y le dijo en voz baja: «Ya vino el Maestro y te llama». Al
oír esto, María se levantó en el acto y salió hacia donde estaba Jesús porque
él no había llegado aún al pueblo, sino que estaba en el lugar donde Marta lo
había encontrado. Los judíos que estaban con María en la casa, consolándola,
viendo que ella se levantaba y salía de prisa, pensaron que iba al sepulcro
para llorar ahí y la siguieron.
Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo,
se echó a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto
mi hermano». Jesús, al verla llorar y al ver llorar a los judíos que la acompañaban,
se conmovió hasta lo más hondo y preguntó: «¿Dónde lo han puesto?» Le contestaron:
«Ven, Señor, y lo verás». Jesús se puso a llorar y los judíos comentaban: «De
veras ¡cuánto lo amaba!» Algunos decían: «¿No podía éste, que abrió los ojos
al ciego de nacimiento, hacer que Lázaro no muriera?».
Jesús, profundamente conmovido todavía, se detuvo
ante el sepulcro, que era una cueva, sellada con una losa. Entonces dijo Jesús:
«Quiten la losa». Pero Marta, la hermana del que había muerto, le replicó: «Señor,
ya huele mal, porque lleva cuatro días». Le dijo Jesús: ¿No te he dicho que
si crees, verás la gloria de Dios?» Entonces quitaron la piedra.
Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: «Padre,
te doy gracias porque me has escuchado. Yo ya sabía que tú siempre me escuchas;
pero lo he dicho a causa de esta muchedumbre que me rodea, para que crean que
tú me has enviado». Luego gritó con voz potente: «¡Lázaro, sal de ahí!» Y salió
el muerto, atado con vendas las manos y los pies, y la cara envuelta en un sudario.
Jesús les dijo: «Desátenlo, para que pueda andar».
Muchos de los judíos que habían ido a casa de
Marta y María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.
Palabra del Señor. R. Gloria a Ti,
Señor Jesús.
8. Profesion de Fe
¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra? - SI, CREO.
¿Creen en Jesucristo, su Hijo único
y Señor nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió por nosotros,
resucitó y está sentado a la derecha del Padre? - SI, CREO.
¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa
Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados,
en la resurrección de los muertos y en la vida eterna? - SI, CREO.
Esta es nuestra fe, es la fe de la Iglesia
que nos gloriamos de profesar en Cristo nuestro Señor.
- AMEN
9. ORACION DE
LOS FIELES
Dios Padre quiere para
los hombres más vida, ahora y siempre. Por eso, hermanos, oremos por todos:
para que todos los hombres vivamos en comunión con el Dios de la vida.
Diciendo: Señor, ten piedad.
1.- Por los hombres del mundo entero;
para que todos sepamos superar aquello que hay de muerte en nosotros y seamos
fieles a la vida que es de Dios. Oremos.
2.- Por los enfermos y por todos los
que sufren; para que hallen compañía, amistad, ayuda. Oremos.
3.- Por nuestros hermanos que ya no
están entre nosotros; para que vivan para siempre en la gloria del Padre.
Oremos.
4.- Finalmente oremos por todos los
que estamos reunidos en esta Eucaristía: para que creamos cada vez mas en
Jesucristo y así vivamos en cordial comunión con Dios. Oremos.
Acoge, Padre nuestro,
estas peticiones y todas aquellas que quisiéramos añadir. Para que no se queden
en palabras sino que se hagan realidad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro
Señor. Amén.
10. CANTO DE OFERTORIO
SI VIVIMOS, VIVIMOS PARA DIOS,
SI MORIMOS MORIMOS PARA DIOS,
EN LA VIDA Y EN LA MUERTE SOMOS DE DIOS.
Nuestras vidas son del Señor,
en sus manos descansarán,
El que cree y vive en El no morirá.
11. CANTO DE COMUNION
El que viene a mí no tendrá hambre;
el que viene a mí no tendrá sed.
Nadie viene a mí,
si el Padre no lo llama.
YO LO RESUCITARE, (3)
EN EL DIA FINAL.
El pan que yo les daré,
es mi cuerpo vida del mundo.
El que coma de mi carne,
tendrá vida etema, tendrá vida eterna.
Mientras tú no comas
el cuerpo del hijo del hombre
y bebas de su sange, y bebas de su sangre
no tendrá vida en tí.
Yo soy la resurección, yo soy la vida,
el que crea en mi, aunque muriera,
tendrá vida eterna.
Sí, Señor, yo creo, que tu eres el Cristo,
el hijo de Dios,
que vino al mundo para salvarnos.
12. CANTO FINAL
Tú eres el Dios que nos salva
la luz que nos ilumina,
la mano que nos sostiene
y el techo que nos cobija. (2)
TE DAMOS GRACIAS SEÑOR. (4)
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