
3er
DOMINGO DE CUARESMA
1. CANTO DE ENTRADA
A TI LEVANTO MIS OJOS
A TI QUE HABITAS EN EL CIELO
A TI LEVANTO MIS OJOS
PORQUE ESPERO TU MISERICORDIA.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores,
así están nuestros ojos en el Señor
esperando su misericordia.
2. ORACION colecta
Dios misericordioso, fuente
de toda bondad, que nos has propuesto como remedio del pecado el ayuno, la oración
y las obras de misericordia, mira con piedad a quienes reconocemos nuestras
miserias y estamos agobiados por nuestras culpas, y reconfórtanos con tu amor.
Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.
3. PRIMERA LECTURA
Seguimos escuchando, en la primera lectura,
durante los domingos de Cuaresma, los grandes momentos de la historia de la
salvación. Hoy, una narración de la historia de Israel, cuando estaba en el
desierto en camino hacia la tierra prometida, después de la liberación de
Egipto.
Lectura del libro del Exodo
17, 3-7
E n
aquellos días, el pueblo, torturado por la
sed, fue a protestar contra Moisés, diciéndo-
le: «¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a
nuestros hijos y a nuestro ganado?» Moisés clamó al Señor y le dijo: «¿Qué puedo
hacer con este pueblo? Sólo falta que me apedreen». Respondió el Señor a Moisés:
«Preséntate al pueblo, llevando contigo algunos de los ancianos de Israel, toma
en tu mano el cayado con que golpeaste el Nilo y vete. Yo estaré ante ti, sobre
la peña, en Horeb. Golpea la peña y saldrá de ella agua para que beba el pueblo».
Así lo hizo Moisés a la vista de los ancianos
de Israel y puso por nombre a aquel lugar Masá y Meribá, por la rebelión de
los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo: «¿Está o no
está el Señor en medio de nosotros?»
Palabra de Dios. R. Te alabamos,
Señor.
4. SALMO RESPONSORIAL
(Puede cantarse)
R. Alma mia, recobra tu calma,
que el Señor es bueno contigo.
Alma mía, recobra tu calma,
que el Señor escucha tu voz.
Vengan, lancemos vivas al Señor,
aclamemos al Dios que nos salva.
Acerquémonos a él, llenos de jubilo,
y démosle gracias. R.
Vengan, y puestos de rodillas,
adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo,
pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo;
él es nuestro pastor y nosotros, sus ovejas.
R.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
«No endurezcan su corazón,
como el día de la rebelión en el desierto,
cuando sus padres dudaron de mí,
aunque habían visto mis obras». R.
5. SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los Romanos 5, 1-2. 5-8
H ermanos:
Ya que hemos sido justificados
por la fe, mantengámonos en paz con Dios,
por mediación de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos obtenido, con la fe,
la entrada al mundo de la gracia, en la cual nos encontramos; por él, podemos
gloriarnos de tener la esperanza de participar en la gloria de Dios.
La esperanza no defrauda, porque Dios ha infundido
su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que él mismo nos
ha dado. En efecto, cuando todavía no teníamos fuerzas para salir del pecado,
Cristo murió por los pecadores en el tiempo señalado.
Difícilmente habrá alguien que quiera morir
por un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto a morir por una persona
sumamente buena. Y la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por
nosotros, cuando aún éramos pecadores.
Palabra de Dios. R. Te alabamos,
Señor.
6. ACLAMACION
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Señor, tú eres el Salvador del mundo.
Dame de tu agua viva para que no vuelva a
tener sed.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
7. EVANGELIO
@ Lectura
del santo Evangelio según san Juan 4, 5-42
E n
aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de
Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que
dio Jacob a su hijo José. Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado
del camino, se sentó sin más en el brocal del pozo. Era cerca del mediodía.
Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar
agua y Jesús le dijo: «Dame de beber». La samaritana le contestó: «¿Cómo es
que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». Jesús le
dijo: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le
pedirías a él, y él te daría agua viva».
La mujer le respondió: «Señor, ni siquiera tienes
con qué sacar agua y el pozo es profundo, ¿cómo vas a darme agua viva? ¿Acaso
eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebieron
él, sus hijos y sus ganados?» Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve
a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed;
el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar
la vida eterna».
La mujer le dijo: «Señor, dame de esa agua para
que no vuelva a tener sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla». El le dijo:
«Ve a llamar a tu marido y vuelve». La mujer le contestó: «No tengo marido».
Jesús le dijo: «Tienes razón en decir: No tengo marido. Has tenido
cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad».
La mujer le dijo: «Señor, ya veo que eres profeta.
Nuestros padres dieron culto en este monte y ustedes dicen que el sitio donde
se debe dar culto está en Jerusalén». Jesús le dijo: «Créeme, mujer, que se
acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes
adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos. Porque la salvación
viene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ya está aquí, en que los que
quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque
así es como el Padre quiere que se le dé culto. Dios es espíritu, y los que
lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad».
La mujer le dijo: «Ya sé que va a venir el Mesías
(es decir, Cristo). Cuando venga, el nos dará razón de todo». Jesús le dijo:
«Soy yo, el que habla contigo».
En esto llegaron los discípulos y se sorprendieron
de que estuviera conversando con una mujer; sin embargo, ninguno le dijo: ¿Qué
le preguntas o de qué hablas con ella? Entonces la mujer dejó su cántaro,
se fue al pueblo y comenzó a decir a la gente: «Vengan a ver a un hombre que
me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será este el Mesías?» Salieron del pueblo
y se pusieron en camino hacia donde él estaba.
Mientras tanto, sus discípulos le insistían:
«Maestro, come». El les dijo: «Yo tengo por comida un alimento que ustedes no
conocen». Los discípulos comentaban entre sí: ¿Le habrá traído alguien de comer?»
Jesús les dijo: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar
a término su obra. ¿Acaso no dicen ustedes que todavía faltan cuatro meses para
la siega? Pues bien, yo les digo: Levanten los ojos y contemplen los campos,
que ya están dorados para la siega. Ya el segador recibe su jornal y almacena
frutos para la vida eterna. De este modo se alegran por igual el sembrador y
el segador. Aquí se cumple el dicho: Uno es el que siembra y otro el que
cosecha. Yo los envié a cosechar lo que no habían trabajado. Otros trabajaron
y ustedes recogieron su fruto».
Muchos samaritanos de aquel poblado creyeron
en Jesús por el testimonio de la mujer: Me dijo todo lo que he hecho.
Cuando los samaritanos llegaron a donde él estaba, le rogaban que se quedara
con ellos, y se quedó allí dos días. Muchos más creyeron en él al oír su palabra.
Y decían a la mujer: Ya no creemos por lo que tú nos has contado, pues
nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es, de veras, el Salvador del
mundo».
Palabra del Señor. R. Gloria a Ti,
Señor Jesús.
8. Profesion de Fe
¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra? - SI, CREO.
¿Creen en Jesucristo, su Hijo único
y Señor nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió por nosotros,
resucitó y está sentado a la derecha del Padre? - SI, CREO.
¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa
Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados,
en la resurrección de los muertos y en la vida eterna? - SI, CREO.
Esta es nuestra fe, es la fe de la Iglesia
que nos gloriamos de profesar en Cristo nuestro Señor.
- AMEN
9. ORACION DE
LOS FIELES
Hagamos nuestras plegarias
a Dios por nosotros y por toda la humanidad.
Diciendo: Señor, ten piedad.
1.- Por todos los hombres y mujeres
que, sabiéndolo o no, buscan a Dios con sincero corazón. Para que tengan el
gozo de poder celebrar que Dios los ama y los salva. Oremos.
2.- Por la Iglesia, pueblo de los
discípulos de Jesús. Para que siempre dé testimonio del Evangelio con libertad,
más atenta al Espíritu de Dios que a sus propias leyes. Oremos.
3.- Por los más pobres que viven entre
nosotros. Por aquellos que son marginados de nuestra sociedad. Para que nuestra
conversión cuaresmal nos lleve a trabajar en la renovación de nuestro entorno,
haciendo camino hacia la justicia y la igualdad. Oremos.
4.- Por la paz del mundo. Para que
desaparezcan los odios entre pueblos y razas. Y se abra paso el espíritu de
colaboración en la construcción de un mundo nuevo. Oremos.
5.- Por nuestra comunidad de San Juan
de los Lagos. Para que la preparación que hacemos de la Pascua dé frutos de
conversión auténtica y sincera. Oremos.
Escucha, Padre, nuestras
plegarias y haz que nuestra vida entera sea una oración en espíritu y en verdad.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
10. CANTO DE OFERTORIO
SEÑOR, PERMITE QUE TE HABLE HOY,
DEL DULCE ENCUENTRO QUE ME CAMBIO,
LA HORA FELIZ EN QUE YO ESCUCHE,
TUS PALABRAS DE AMOR.
Dime cuándo pudo suceder,
si en la luz que el sol vierte al surgir,
o cuando el calor me hace vivir,
o fue en la noche al volver.
11. CANTO DE COMUNION
CRISTO TE NECESITA
PARA AMAR, PARA AMAR
CRISTO TE NECESITA PARA AMAR (2)
No te importe las razas ni el color de la piel
ama a todos como hermanos y haz el bien. (2)
Al que sufre y al triste, dale amor, dale amor,
al humilde y al pobre dale amor, (2)
Al que habla otra lengua, dale amor...
al que piensa distinto, dale amor, (2)
Al que vive a tu lado, dale amor...
al que viene de lejos, dale amor, (2)
Al amigo de siempre, dale amor...
y al que no te saluda, dale amor, (2)
12. CANTO FINAL
QUE BUENO ES MI SEÑOR (2)
EL HACE POR MI MARAVILLAS.
QUE BUENO ES MI SEÑOR (2)
YO QUIERO CANTARLE MI AMOR.
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