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LITURGIA
MANUAL
DEL SACRISTAN
1. Presentación
del
«Manual del Sacristán»
Esta obra Servicio
escondido y grande. Manual del Sacristán se fue formando
poco a poco, a merced de variadas circunstancias.
En 1987 quise ofrecer
algunas orientaciones a los encargados de capillas de los ranchos
de San Juan Bautista en San Juan de los Lagos, para que pudieran cumplir
mejor con sus obligaciones. Y así surgió el primer núcleo de este
trabajo.
Al siguiente año
comenzamos los encuentros de equipos de liturgia a nivel diocesano.
Pidieron subsidios para la formación de los distintos servicios o
ministerios litúrgicos, insistiendo en cantores, acólitos y sacristanes.
Entonces, el señor cura Juan Francisco Navarro me pidió que fuera
preparando algo al respecto.
Pero ni los nuevos
manuales ni los diccionarios de Liturgia trataban expresamente del
ministerio del sacristán. Por fin, en el Ceremonial de Obispos renovado
(1984) encontré un apartado acerca del sacristán. Aproveché el esquema,
y sobre él fui desarrollando el ser y quehacer. Y así surgió sustancialmente
este trabajo.
Las funciones sagradas
y los preparativos se inspiraron en el mismo Ceremonial. Busqué complementarlo
con datos de los Manuales clásicos de Liturgia: J. SOLANS, Manual
Litúrgico 1-2 (Barcelona 1897); G. MARTINEZ ANTOÑANA, Manual
de Liturgia Sagrada. Coculsa (Madrid 1957); L. EISENHOFER, Compendio
de liturgia católica. Herder (Barcelona 1947), y también: VARIOS,
Especificaciones generales de restauración. SEDUE (México 1984).
Pudimos así distribuir
en 1989 una edición en mimeógrafo del Manual del Sacristán.
Fundamentalmente era ya este mismo trabajo, aunque menos desarrollado.
Esperábamos que
los sacristanes más antiguos lo enriquecieran con sus aportaciones,
ya que tienen experiencia, y los secretos del oficio que se transmiten
dinásticamente. Sin embargo, no recibimos ningún aporte, en parte
porque muchos ya eran grandes o ya habían dejado el oficio.
El P. Fernando
Varela pidió propuestas al presbiterio y a los equipos en 1997. Estos
le pidieron que volvieran a publicarse algunos materiales, entre ellos
el Manual del Sacristán. Porque los sacristanes venerables están ancianos
y cansados, van muriendo o dejando el cargo, y los nuevos sacristanes
o equipos necesitan un prontuario y un manual de formación.
Se habían terminado
los ejemplares del texto mimeografiado; y el original manuscrito estaba
muy incompleto, pues yo mismo le había estado sustrayendo partes para
el material de otros cursos. No pudimos conseguir ninguno completo
para iniciar su revisión, ni en el archivo del Centro de Pastoral.
En mayo del 2000
el Centro diocesano de Pastoral estrenó computadora, y al trasladar
archivos existentes apareció el Manual del Sacristán, que la secretaria
María de Jesús Hernández había escaneado y estaba aún sin revisar.
Lo descomprimimos y lo pasé a mi computadora.
Me puse a revisar
dicho material. Ayudado de P. J. ELLIOTT, Guía práctica de la Liturgia.
EUNSA (Navarra 1998), y por la presentación de la nueva edición de
la Ordenación General del Misal Romano (2000). Reordené, complementé
y precisé los materiales del Manual anterior, pasando a los Apéndices
muchos esquemas que hacían pesada la lectura.
Sin perder su carácter
de conciso y práctico, requería de un poco más de redacción. Algunos
alumnos del Taller de Liturgia en Ojo de Agua de Arandas, y algunos
seminaristas y sacerdotes que habían sido sacristanes, hicieron sus
aportaciones. Y así resultó el presente trabajo.
Cuando Buena Prensa
anunció el Libro de la Sacristía, se agotó rápidamente,
de suerte que no me fue posible adquirirlo. Fue providencial, pues
así este trabajo es independiente, como otra alternativa. Pero eso
me hizo percibir la necesidad que tiene el pueblo cristiano de materiales
en este sentido.
No es un Manual
completo ni definitivo. En algunas cosas presenta usos europeos por
la bibliografía consultada, o del occidente de México, región donde
recojo las experiencias. Puede aún enriquecerse y complementarse mucho,
con el intercambio de información que puedan aportar los diversos
agentes.
Pongo en manos
de nuestra Madre María este trabajo, esperando que ayude a que quienes
desempeñan esta labor, contribuyan a la Nueva Evangelización como
María, con todo el corazón, pero tras bambalinas. Que ella interceda
por nosotros para que este esfuerzo produzca frutos.
P. Francisco Escobar
Mireles.
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