
66. MINISTROS EXTRAORDINARIOS
DE LA COMUNION
La escasez de ministros puede existir cualquier día, por
ser muy grande la asistencia de fieles comulgantes, o por encontrarse
el celebrante impedido por alguna dificultad especial. Eso
dentro de la Misa. Fuera de ella, puede ocurrir para Viático a
enfermos en peligro de muerte, o para enfermos permanentes o de
hospitales, clínicas, o por ser muy grande el número de enfermos
y estar muy distantes unos de otros.
En estos casos, los Obispos diocesanos tienen facultad
para permitir a personas idóneas, elegidas individualmente
como ministros extraordinarios para dicha administración.
Facultado por el Obispo, puede un sacerdote, en caso de verdadera
necesidad, designar la persona idónea para administrarla. En la
designación de la persona ha de observarse este orden: Lector,
alumno del Seminario Mayor, religioso o religiosa, catequista,
fiel varón, o mujer.
En los Oratorios de Comunidades Religiosas, se comprende
que corresponde administrar la comunión al propio Superior o Superiora.
A los elegidos para este oficio se les pide distinguirse
por su vida cristiana, su fe y buenas costumbres y por su devoción
a la Sagrada Eucaristía. De ninguna manera ha de designarse
para ello a uno que pueda causar sorpresa a los fieles.
Pero distribuir la Comunión no es un honor ni un mérito, sino
un servicio y un don de Dios. Se conceda a los que ya administran
el Cuerpo Místico de Cristo con alguna acción pastoral, como consecuencia.
No sería justo que los fieles se retiren del Sacramento sólo por
administrarlo un hermano más cercano a su vida que no tiene el
orden sagrado.
En nuestra Diócesis se ha empezado a sentir la necesidad
de este ministerio laical y algunas parroquias ya cuentan con
Ministros Extraordinarios de la Comunión.
PREGUNTAS:
1.- Quiénes pueden ser ministros extraordinarios de la
Comunión?
R.- Los alumnos del Seminario Mayor,
los religiosos y religiosas, los catequistas y los hombres y mujeres
que se han distinguido por su fe, sus buenas costumbres, su servicio
a la comunidad y su amor a la Eucaristía.
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