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33. EL ACTO PENITENCIAL

           

            Vamos a participar en un sacrificio puro y santo, como es el de Cristo. También nuestra vida, que ofrecemos a Dios con la de Cristo, ha de ser limpia de pecado.

            Por eso el sacerdote y los fieles, reconociéndonos pecadores, pedimos perdón de nuestras culpas. Así el ACTO PENITENCIAL, trata de suscitar sentimientos de conversión; de humildad y de reconciliación fraterna, para entrar con un corazón purificado a la oración, a la escucha de la Palabra de Dios y a la celebración de los Misterios. Reconocemos nuestras faltas de amor a Dios y a los hermanos; buscamos superar lo que nos divide: odios, envidias, orgullo.

            Hay tres formas de acto penitencial, precedidas por una admonición y un espacio de silencio para propiciar el arrepentimiento.

            La primera es una recitación comunitaria del “Yo confieso...” La dicen el celebrante y los fieles.

            La segunda está constituida por el diálogo entre el sacerdote y la asamblea en que se invoca la misericordia del Señor.

Sacerdote: Señor, ten misericordia de nosotros.

Pueblo: Porque hemos pecado contra Ti.

Sacerdote: Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Pueblo: Y danos tu salvación.

Sacerdote: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

Pueblo: Amén.

            La tercera tiene súplicas con la respuesta: ‘Ten piedad”

Sacerdote: Tú que has sido enviado a sanar a los corazones afligidos, Señor, ten piedad.

Pueblo: Señor, ten piedad.

Sacerdote: Tú que has venido a llamar a los pecadores: Cristo ten piedad.

Pueblo: Cristo, ten piedad.

Sacerdote: Tú que estás sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros, Señor ten piedad.

Pueblo: Señor, ten piedad.

Pueden variar estas súplicas, que llamamos “tropos”.                           Cuando se emplea la tercera forma nos se dice el

Kyrie, sino se continúa con el Gloria, si lo prescriben las normas.

 

            KYRIES o SEÑOR TEN PIEDAD:

            El “Señor ten piedad de nosotros” (conocido con el nombre de Kyries) son una nueva aclamación a Cristo, Señor del Universo y por ellos imploramos con insistencia la infinita misericordia divina. Se originaron: O de una porra a Cristo emperador; o de una respuesta a las letanías de entrada; se rezan o se cantan después del acto penitencial si no se usó la tercera forma.

 

            PREGUNTAS:

1.- ¿Para qué es el acto penitencial?

R.- Para reconocer nuestras faltas de amor a Dios a los hermanos y con humildad pedirle perdón. Para suscitar sentimientos de conversión, de humildad y de reconciliación fraterna, para entrar con un corazón purificado a la oración.

2.- ¿Qué pedimos en los Kyries o Señor ten piedad?

R.- Imploramos con insistencia la infinita misericordia divina.

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