
2ª
Semana Bíblica
LA PRIMITIVA COMUNIDAD CRISTIANA, MODELO DE LA IGLESIA.
TEMA 1
LA ASCENSIÓN,
EL PLAN DE LA MISIÓN.
(Hech. 1,1-11)
"Seréis mis testigos"
Para este primer encuentro es importante sensibilizar a los asistentes
en lo que será la vivencia de la semana bíblica
para lo que proponemos se lleve a cabo la "Entronización
de la Biblia", Una celebración sencilla y en la cuál
participaran todos los asistentes y la dinámica de la semilla.
ENTRONIZACIÓN DE LA BIBLIA:
(Hay que tener preparado, dos velas o el cirio, que irá
adelante durante la procesión y al frente un ambón
preparado para colocar la Biblia al final.)
El que preside, preferentemente que sea el sacerdote, iniciará
la procesión con la Biblia en alto, desde la entrada del
recinto, en donde se celebra el encuentro, hasta el altar.
Durante la procesión todos los participantes levantan su
Biblia, mientras cantan: "Tú Palabra me da vida, confío
en ti Señor, tú Palabra es eterna, en ella esperaré".
Al llegar al altar el sacerdote (o el que preside), dará
un beso a la Biblia, colocándola en su lugar y hará
la lectura correspondiente del evangelio según san Marcos
4,1-9. Al terminar se Dice: Esta es Palabra de Dios.
Se hace un breve silencio y para terminar se invita a los participantes
para que todos den un beso a su Biblia.
Posteriormente, de una manera breve y clara, se hace la invitación
para hacer la dinámica de la semilla.
Dinámica de la semilla: Vamos a realizar esta dinámica
acompañándonos del texto del profeta Isaías
55,10-11 (La reflexión del texto lo pueden hacer en sus
hogares). Se sugiere a los asistentes poner en un frasco pequeño
de vidrio un pedazo de algodón húmedo y sobre éste
un fríjol o cualquier otra semilla, y lo observarán
durante toda la semana Se puede sugerir a los participantes que
algunos pongan su frasco en un lugar oscuro, otros no volver a
humedecer el algodón, otros poner la semilla en un lugar
con luz suficiente, etc. y al terminar la semana verán
el desarrollo de la planta y compararlo con la acción de
la Palabra de Dios durante la celebración de la semana
bíblica.
AMBIENTACIÓN
En este texto tenemos dos momentos importantes para el tiempo
de la Iglesia, el tiempo de la misión, en un primer momento
el mandato directo de Jesús a los apóstoles de llevar
la Buena Nueva a todos; en un segundo momento, exactamente cuando
Jesús va al Padre, la actitud inmediata de los discípulos
al ver como se elevaba, pareciera que el Maestro se va alejando,
que los ha dejado solos.
En los primeros versículos del Libro de Hechos leemos que
las últimas palabras del Resucitado antes de subir al cielo
son: "...serán mis testigos en Jerusalén, en
toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra."
Una vez que Jesús ha dado las últimas instrucciones,
para la misión que deben de cumplir los apóstoles,
sube al Padre.
Jesús ha resucitado y sigue presente hoy en medio de nosotros,
y nos pide también hoy que seamos sus testigos y llevar
la Buena Noticia "...hasta los confines de la tierra."
Por otra parte, los versículos 9-11 nos narran la Ascensión,
es el momento de empezar a cumplir la misión "aparentemente"
sin el Maestro, lo han visto alejarse y el siguiente paso es volver
a la realidad, tienen que empezar a trabajar, a obedecer todo
lo que el Señor les enseño mientras estaba con ellos.
Dice el texto "...dos hombres vestidos de blanco les dijeron:
Galileos, ¿por qué se han quedado mirando al cielo?..."
Jesús ha resucitado y sigue presente hoy en medio de nosotros
y nos pide ser sus testigos en la realidad, aprender a confiar
en él como él ha confiado en nosotros.
1º. PASO
MIRAMOS NUESTRA VIDA.
Jesús ha dado a dado a sus discípulos la instrucción
directa de llevar su mensaje de salvación a todos Hch.
1,8, inicia el tiempo de la misión, el tiempo de la Iglesia,
es el momento en que los discípulos tendrán que
escuchar la voz del Espíritu Santo, que ya les ha sido
dado por el mismo Jesús, y llevar a todos los hombres y
a todas las naciones la Buena Noticia. La misión se tendrá
que realizar, todos los discípulos tendrán que trabajar
como una unidad.
La ausencia del Señor trae responsabilidades precisas para
sus seguidores. Ellos serán continuadores del Señor
y en adelante los seguidores de Jesús no lo tendrán
físicamente más para preguntarle a cada momento
lo que debe de hacerse, deberán tomarse las propias decisiones,
"...ustedes serán mis testigos".
No bastará decir lo que vieron y oyeron, es necesario saber
como hacerlo, a quien hay que darlo y en que momento. Ello implica
además de la experiencia del Señor, luz para descubrir
el momento histórico en que vivimos. Al subir el Señor
confía a los discípulos la continuación de
su obra, esta confianza que el Señor deposita en sus apóstoles
representa un reto, un llamado a la madurez, un llamado a ser
apóstoles adultos.
VAMOS A PREGUNTARNOS:
- ¿Cómo entendemos y vivimos en nuestra vida diaria,
la presencia de Jesús vivo?
- Esta experiencia ¿la vivo con convicción o sólo
porque lo he escuchado?
- ¿En verdad me interesa ser testigo o prefiero, por comodidad
quedarme viendo a las alturas, esperando que se muevan otros y
otros lo hagan?
2º. PASO
ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS.
Ahora vamos a encontrarnos directamente con la Palabra de Dios.
De una manera pausada y sin prisa, uno de los asistentes lee del
Libro de Hechos de los Apóstoles 1,1-11. Los demás
escuchamos con mucha atención y respeto el texto y tratamos
de quedarnos con alguna frase ó alguna palabra.
Para facilitarnos esta lectura tratamos de responder las siguientes
preguntas:
- ¿Cuál fue la orden y la instrucción que
dio Jesús a sus apóstoles?
- ¿Qué haría el Espíritu Santo en
la vida de esos hombres, y hasta donde deberían ser testigos?
- Cuando Jesús va subiendo al Padre ¿Cómo
viven los apóstoles este momento?
3º. PASO
VOLVEMOS SOBRE NUESTRA VIDA.
Leemos de nuevo el pasaje de Hechos 1,1-11.
Una vez que hemos escuchado, leído y pensado el texto vamos
a dialogar un poco aquel encuentro de los discípulos con
el Señor resucitado, vamos a intentar entre todos descubrir
el sentido que tiene para nosotros hoy.
En silencio, nos miramos a nosotros mismos con toda sinceridad
y tratamos de responder a estas preguntas:
- ¿Qué importancia le damos a nuestra condición
de testigos del Evangelio?
- ¿Dónde buscamos las fuerzas para dar ese testimonio:
en el Espíritu que Jesús nos ha prometido o en nosotros
mismos?
- ¿Qué le dice a nuestra fe, qué le aporta
el hecho de que Jesús ascendió y volvió al
Padre, en qué nos influye creer que Jesús Resucitado
ascendió a los cielos?
4º. PASO
ORAMOS.
Este es el momento en el cual le respondemos a Dios. Hablemos
con él sin temor. Podemos pedirle que nos conceda el coraje
y valor para anunciar con fidelidad su mensaje, tomando en cuenta
siempre a la comunidad.
También de manera espontánea algunos de los participantes
podrá expresar ya sea como petición o acción
de gracias lo que haya recibido durante el desarrollo del encuentro.
Los demás apoyamos las oraciones de los hermanos unidos
en el mismo espíritu.
SUBSIDIOS PARA PROFUNDIZAR.
El libro de los Hechos de los Apóstoles empieza de la misma
forma que termina el Evangelio de san Lucas. Siendo un solo autor
el que escribió ambas obras, y a este autor le interesó
mucho que se viera claramente la continuidad entre la primera
parte (Evangelio) y la segunda (Hechos). Hay algunos detalles
que ponen de manifiesto esta continuidad.
El autor (Lucas) comienza con una presentación en la que
se dirige al mismo personaje (Teófilo), al que ya le había
dedicado el evangelio (Lc. 1,1-4) Las palabras con las que empieza:
"Ya traté en mi primer libro..." son una importante
pista para ver que es el mismo autor quien escribió las
dos obras.
Por otro lado, hay numerosos temas que aparecen al final del evangelio
de Lucas (Cap. 24), y en la introducción a los Hechos:
1. Comida/comer juntos (Lc. 24,30 / Hch. 1,4).
2. Enseñanza/adoctrinamiento (Lc. 24,27.45 / Hch. 1,3)
3. Promesa/donación del Espíritu Lc. 24,49 / Hch.
1,4.8).
4. Permanencia en Jerusalén (Lc. 24,48 / Hch. 1,8).
5. Ser testigos (Lc. 24,48 / Hch. 1,8).
6. Ascensión (Lc. 24,51 / Hch. 1,9).
Con la repetición de estos temas el autor está subrayando
las claves para entender toda la situación del cristianismo
naciente, así como para que su propia comunidad, y las
comunidades que iban surgiendo, se fueran entendiendo a sí
mismas en el marco de la nueva fe.
Todo lo que el Resucitado enseña a los suyos se concreta
en dos temas que son los pilares sobre los que se asienta toda
la estructura de Hechos: el Espíritu y la misión
evangelizadora de la comunidad cristiana.
Así de los seis temas arriba indicados, que forman la "bisagra"
que une el final del evangelio y el comienzo de Hechos, los que
adquieren en este último mayor relieve son el tercero (envío
del Espíritu) y el quinto (envío como testigos del
resucitado).
Si leemos detenidamente Hch. 1,3-8, nos daremos cuenta de que
tiene dos partes separadas por una pregunta de los discípulos.
En la primera parte, Jesús Resucitado se muestra a los
suyos y les enseña "durante cuarenta días,
hablándoles del reino de Dios". Esta cifra "cuarenta"
es simbólica. En la Biblia aparece en varias ocasiones
y siempre tiene un carácter simbólico, sean años,
semanas o días, aludiendo a un periodo de tiempo en el
que Dios actúa. Además en la época en que
escribe Lucas, cuarenta días era el tiempo que los rabinos
concedían a sus discípulos para repetir y aprender
las enseñanzas. Así Lucas presenta la enseñanza
de los apóstoles como auténtica, por haberla recibido
dentro del plazo legal. A continuación enmarcado en una
comida, se nos dice que "les ordenó" que no salieran
de Jerusalén sino que allí aguardaran la Promesa
del Padre (el Espíritu Santo), haciendo a continuación
alusión al bautismo de Juan, como inicio del proceso que
va a culminar ah ora con la venida del Espíritu Santo.
Viene después la pregunta de los discípulos que
divide las dos intervenciones de Jesús: "los que lo
acompañaban le preguntaron: Señor, ¿ahora
vas a restablecer el reino de Israel?". A través de
esta pregunta el autor nos hace un "retrato" de aquellos
primeros cristianos. Seguían sin entender casi nada. Seguían
pensando en un Mesías con una misión puramente histórica.
Seguían anclados en sus esquemas, tradiciones e ideales
judíos, cerrados sobre sí mismos, excluyendo a los
demás pueblos. Precisamente la acción del Espíritu
sobre estos hombres y mujeres consistiría en ir abriendo
sus mentes y sus corazones hasta aceptar y comprender el encargo
de Jesús para todos los hombres "hasta los confines
de la tierra". Y esa acción del Espíritu no
cesa, pues consiste en mantener vivos y operantes los intereses
de Dios, por encima de nuestros intereses, hasta el fin de los
tiempos.
Sigue la respuesta del Resucitado, que declara esta corta visión
de los discípulos: "No os toca a vosotros..."
es decir, el curso de la historia solo puede decidirlo Dios; está
en sus manos..
Por último, el evangelista resume el testamento del Señor:..
recibiréis la fuerza del Espíritu Santo,... y seréis
mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría
y hasta los confines de la tierra", en el que se resume,
al mismo tiempo, el plan de todo el libro.
Ese plan sigue vigente hoy, a punto de iniciar el tercer milenio,
para todos los hombres y mujeres que quieren seguir al Señor
Resucitado. Hoy como ayer, el Espíritu sigue siendo el
impulsor de la comunidad de testigos para desempeñar la
misión universal, sin límites: el encargo de Jesús.
* El programa evangelizador
Según el relato de Lucas, las últimas palabras del
Resucitado, antes de su Ascensión a la derecha del Padre,
son: "...Seréis mis testigos en Jerusalén,
en toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra."
(Hch. 1,8). A primera vista esta frase parece un simple encargo.
Nadie diría que en ella está contenido el programa
evangelizador de todo el libro de Hechos de los apóstoles,
y sin embargo así es. Vamos a verlo un poco más
despacio.
La frase cita cuatro términos geográficos: "Jerusalén",
"Judea", "Samaría" y hasta los confines
de la tierra". Pero, como es normal en la Biblia, tras las
palabras hay contenidos más profundos, todo un mensaje
de fe.
Lo primero que aparece en esos cuatro nombres es el simbolismo
numérico. El número 'cuatro' simboliza normalmente
en la Biblia la totalidad de la tierra y del universo. Pero además
aquí esos cuatro nombres están expresando un movimiento
expansivo, con una trayectoria que avanza desde el punto de partida,
que es Jerusalén, hasta una meta en lo más remoto,
los límites de lo conocido.
Los pasos de esta "onda expansiva" se pueden seguir
mejor con un mapa en el que se vea todo el Mediterráneo
y las tierras circundantes. Veamos cada paso:
"En Jerusalén..."
El punto de referencia que Lucas emplea para organizar los acontecimientos
dentro de las dos partes de su obra, es Jerusalén. En La
primera parte, el Evangelio, el viaje de Jesús y sus discípulos
hacia Jerusalén tiene una gran importancia (Lc. 9,51-19,28).
En la segunda parte, el Libro de los Hechos, La evangelización
se describe como un viaje desde Jerusalén hasta los confines
de la tierra para ser testigos del Resucitado. La Ciudad Santa
tiene para él un gran valor representativo, porque durante
siglos fue el símbolo de la presencia de Dios en medio
de su Pueblo. Pero sobre todo, porque fue en Jerusalén
donde tuvo lugar la muerte y resurrección de Jesús,
que es acontecimiento central de la historia de la salvación.
Esta buena debe llegar desde allí a todos los rincones
del mundo.
En el libro de Hechos los capítulos 1-8 cuentan la formación
de la primera comunidad en Jerusalén.
"En toda Judea..."
La región en que se encuentra Jerusalén es el primer
paso en la expansión de la Buena Noticia. Judea representa
históricamente al Reino del Sur. Desde una perspectiva
social y religiosa, Judea representa a los judíos fieles,
que esperaron durante siglos la llegada del Mesías.
En Hch. 8,1 se nos da noticia de este primer paso en la difusión
del Evangelio, cuando se dice que "todos, excepto los apóstoles,
se dispersaron por las regiones de Judea y Samaría."
"En Samaría..."
Es la región en la que se asentó el Reino del Norte.
Pronto empezó a ser mirada con desprecio por los judíos,
debido a que se mezclaron mucho con los pueblos de alrededor y
no conservaron la pureza y fidelidad exigidas por la Ley y la
Alianza. Los samaritanos, en tiempos de Jesús eran despreciados
por los judíos. Representan, pues, a los que están
fuera de ley, considerados prácticamente como no judíos,
a los marginados en general.
En el relato de Hechos la evangelización por Samaría
ocupa los capítulos 8-11. Aquí aparecen episodios
muy significativos que tienen como protagonistas a personajes
no judíos, como el eunuco al que Felipe evangeliza y bautiza,
y el centurión Cornelio, que, junto a un buen grupo de
no judíos, recibe el bautismo de manos de Pedro. También
en esta sección comienza su actividad Pablo, el gran anunciador
del Evangelio a los no Judíos, protagonista humano del
resto del libro.
"Y hasta los confines de la tierra."
La Palabra llega hasta Antioquia, saliendo así de los límites
de Palestina. Allí es donde los discípulos de Jesús
comenzaron a llamarse 'cristianos'. La evangelización en
Antioquia ocupa los capítulos 11 y 12; en los capítulos
13 al 15 se describe la evangelización de Chipre y Asía
Menor -la "onda expansiva" avanza imparable; del 15
al 21 la de Grecia; los últimos capítulos del libro
(del 21 al 28) están dedicados a contarnos el proceso judicial
seguido contra Pablo y que lo llevará hasta Roma, la capital
del Imperio.
Para un habitante de Palestina en aquella época, llegar
hasta Roma era como llegar al fin del mundo, pues lo que sucedía
en Roma tenía repercusión en todo el Imperio, que
venía a equivaler al mundo entonces conocido. Se ha cumplido
el plan encargado por el Resucitado, que ha de seguir cumpliéndose
mientras dure este mundo.
Boletin de pastoral
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