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 ¿QUÉ ES LA BIBLIA? ¿CÓMO SE MANEJA?

Significado del término Biblia

Etimológicamente “Biblia” significa libros o conjunto de libros. Estos, a pesar de su número y diferente contenido, guardan una perfecta unidad porque tienen en común el desarrollo del Plan de Dios y han sido escritos bajo la inspiración del mismo Dios.

Realmente la Biblia es la Palabra de Dios que se comunica al hombre para descubrirle su plan de Salvación.

Otros nombres de la Biblia son: Sagradas Escritura, Libros Santos o Sagrados, la Palabra de Dios, la Escritura.

a) Personajes de la Biblia

Los protagonistas del libro Sagrado son Dios y el hombre. Dios que habla y actúa realizando la Salvación; el hombre que escucha y vive esta Salvación.

El hombre, uno de los personajes de la Biblia, hay que entenderlo no aisladamente, sino visto en comunidad como pueblo. Dentro de este pueblo, encontramos como figuras importantes en el Antiguo Testamento a: Abraham, Moisés, David, los Profetas. En el Nuevo Testamento a: Jesús, María, los Apóstoles.

b) Contenido de la Biblia

La Biblia contiene la historia de las intervenciones salvíficas que Dios ha tenido para con la humanidad.

Es una historia en la que el hombre en ocasiones ha colaborado libremente en el plan divino, y otras veces ha rechazado y se ha opuesto tenazmente a la salvación ofrecida por Dios. No obstante la infidelidad humana Dios continúa dándonos la salvación.

c) Revelación

Dios quiere entrar en contacto con los hombres a fin de realizar su proyecto de salvación, y es a esta iniciativa de encuentro al que llamamos revelación.

Esta revelación se lleva a cabo a través de obras y de Palabras íntimamente ligadas. Por una parte, las obras que Dios realiza en la historia manifiestan y confirman lo que las palabras anuncian; y a su vez, las palabras proclaman las obras y explica su  sentido profundo.

Esta revelación se va realizando paulatinamente a través de diversos personajes, muchos de ellos los encontramos en el Antiguo Testamento; hasta llegar a su plenitud en Jesús: Palabra de Dios encarnada. En Jesús Dios se revela, se manifiesta, así, quien ve al Hijo ve al Padre.  

Estos testimonios donde Dios se fue revelando se fueron pasando de forma oral de una generación a otra, por muchos siglos, y para no perder el recuerdo de estos hechos han sido  escritos, formando lo que llamamos Biblia: Dios que se revela.

Ahora bien, esta revelación que es plena en Cristo Jesús y que está consignada en los libros del NT, no es comprendida plena y exhaustivamente por nosotros, por eso, a través de los siglos, va creciendo su comprensión con la ayuda de todo el pueblo de Dios guiado pro el Espíritu Santo.

La Iglesia camina a través de los siglos hacia la plenitud de la verdad, hasta que se cumpla en ella plenamente las palabras de Dios.

d) Dios nos sigue hablando hoy

La Biblia no es un mensaje del pasado, sino que es una palabra viva y eficaz, más cortante que espada alguna de dos filos (Heb 4,12-13). Aunque fue escrita hace mucho tiempo, sin embargo su mensaje sigue siendo válido en nuestro tiempo ya que contiene la Palabra viva de Dios. Por eso Dios sigue conversando y revelándose.

Por eso también cuando en la Iglesia se lee la Sagrada Escritura, es Cristo mismo quien nos habla.

Dios también nos habla a través de los acontecimientos de nuestra vida personal: alegrías, penas, enfermedades, éxitos. Nos habla en nuestra vida comunitaria, a través de los fenómenos naturales y en todo aquello que nos sucede a diario, pero estemos seguros que todo pasa para bien de los que aman a Dios. Todos estos acontecimientos son palabra interpelante de Dios palabra que exige una respuesta de parte nuestra.  Muchos de esos acontecimientos son voluntad de Dios, pues son contrarios a su plan, o son parte de nuestra limitación y fragilidad, pero siempre son palabra divina que nos pide actuar.

Dios también nos habla en el hermano: en sus palabras en sus actitudes, en sus reflexiones, en sus manifestaciones de afecto e incluso en su no aceptación, claro está que es necesario un espíritu de fe para discernir a la luz del evangelio y somos capaces de salir de nuestro egoísmo para ir al encuentro del hermano, sobre todo del más necesitados  e indefenso: “Se los aseguro, cada vez que lo hicieron con uno de estos hermanos míos tan pequeños, lo hicieron conmigo” (Mt 25, 40)

División estructural de la Biblia

La Biblia se divide en dos partes fundamentales:

-          Antiguo Testamento: 46 Libros. Antigua Alianza, escritos antes de la venida de Cristo.

-          Nuevo Testamento: 27 Libros. Nueva Alianza, escritos después de la venida de Cristo.

Libros de la Biblia son un total de 73.

a) Antiguo Testamento

Los Libros de la Sagrada Escritura los identificamos con un nombre, pero cada uno de estos se pueden agrupar dependiendo de su contenido.

Se dividen en 4 grupos:

1.- Libros del Pentateuco. Son libros históricos o narrativos, se incluyen en los históricos.

2.- Libros Históricos. Encontramos historia y narraciones.

3.- Libros Proféticos. Encontramos la predicación y la vida de los profetas.

4.- Libros Sapienciales o Poéticos. Encontramos sabiduría y poesía.

Estos libros, para mayor facilidad, se identifican con siglas.

Libros del Pentateuco son 5:

-          Genesis = Gn

-          Exodo = Ex

-          Levítico = Lv

-          Números = Nm

-          Deuteronomio = Dt

Libros Históricos son 16:

-          Josué = Jos

-          Jueces = Jc

-          Primera de Samuel = 1 Sam

-          Segunda de Samuel = 2 Sam

-          Primera de Reyes = 1Re

-          Segunda de Reyes = 2 Re

-          Primera de Crónicas = 1 Cro

-          Segunda de Crónicas = 2 Cro

-          Esdras = Es

-          Nehemias = Nh

-          Rut = Rt

-          Judit = Jdt

-          Ester = Est

-          Primera de Macabeos = 1 Mac

-          Segunda de Macabeos = 2 Mac

Libros Proféticos son 18:

-          Isaías = Is

-          Jeremías = Jr

-          Baruc = Bar

-          Lamentaciones = Lam

-          Ezequiel = Ez

-          Daniel = Dn

-          Oseas = Os

-          Joel = Jl

-          Amós = Am

-          Abdías = Abd

-          Jonas = Jon

-          Miqueas = Mi

-          Nahum = Nah

-          Habacuc = Hab

-          Ageo = Ag

-          Zacarías = Zac

-          Malaquías = Mal

Libros Sapienciales o Poéticos son 7:

-          Salmos = Sal

-          Cantar de los Cantares = Cat

-          Job = Jb

-          Proverbios = Pro

-          Eclesiastés o Qoelet = Ecl

-          Sabiduría = Sab

-          Eclesiástico o Sirásides = Eclo

b) Nuevo Testamento

Históricos son 5:

Evangelios y Hechos de los Apóstoles

Evangelios son 4:

-          Mateo = Mt

-          Marcos = Mc

-          Lucas = Lc

-          Juan = Jn

-          Hechos de los Apóstoles  = Hch

Didácticos son 21: Cartas de Pablo y los Apóstoles

Carta de San Pablo: Son llamadas cartas pastorales

-          Carta a los Romanos = Rom

-          Primera a los Corintios = 1 Cor

-          Segunda a los Corientios = 2 Cor

-          Carta a los Gálatas = Gal

-          Carta a los Efesios = Ef

-          Carta a los Filipenses = Flp

-          Carta a los Colosenses = Col

-          Primera a los Tesalonisences = 1 Tes

-          Segunda a los Tesalonisences = 2 Tes

-          Primera a Timoteo = 1 Tim

-          Segunda a timoteo = 2 tim

-          Carta a Tito = Tit

-          Carta a Filemón

Cartas de los Apóstoles: Son llamadas cartas católicas

-          Carta de Santiago = St

-          Primera de Pedro = 1 Pe

-          Segunda de Pedro = 2 Pe

-          Primera de Juan = 1 Jn

-          Segunda de Juan = 2 Jn

-          Tercera de Juan = 3 Jn

-          Carta de Judas = Jds

-          Hebreos = Heb

Proféticos son 1:

Apocalipsis: Ap

 

Manejo de la Biblia

 

Cada Libro a su vez se divide en Capítulos y en versículos. Algunos versículos muy extensos se pueden dividir en párrafos: a), b), c) etc.

Los signos en la Biblia:

Ya vimos lo que son las siglas: se da el nombre de siglas a las abreviaturas de los nombres de los libros, por ejemplo: Jn = Juan; Ex = Exodo. 

Ahora veremos otros signos que nos ayudan a identificar con mayor facilidad los pasajes Bíblicos.

-          Número del libro: Cuando hay varios libros con el mismo título, se pone un número antes de la sigla, indicando así que se trata del primero, segundo o tercer libro, por ejemplo: 2 Sam = segundo libro de Samuel; 3 Jn = tercera carta de Juan.

-          Los capítulos: se llama así a los trozos largos en que se divide cada libro y se indica con un número relativamente grande que va después de la sigla, por ejemplo: Jn 5, equivale a decir: Evangelio de Juan, capítulo 5; 1 Re 2, = primer libro de los Reyes capítulo 2.

-          Los versículos: son tozos más pequeños que los capítulos, con subdivisiones de los capítulos. En cada libro varía el número de los capítulos y versículos, por ejemplo Jn 5,8 = Evangelio de San Juan capítulo 5 versículo 8.

-          Libros que tienen solamente un capítulo: cuando se cita un texto tomado de estos libros, los números que utilizan después de la sigla corresponden a los versículos, por ejemplo: Jds 5 = carta de Judas versículo 5; 2 Jn 4 = segunda carta de Juan versículo 4.

-          La Coma (,) siempre la encontramos en medio de dos números e indica que el primero hace referencia al capítulo y el segundo al versículo, por ejemplo:  Jn 4, 3 = Evangelio de San Juan capítulo 4 versículo 3.

-          El Guión (-) es el signo que une los versículos, es como decir “al”, por ejemplo:   Jn 4, 3-5 = evangelio de San Juan capítulo 4 versículo 3 al 5. Se debe leer desde el versículo 3 hasta terminar el versículo 5.

-          El Punto (.) Quiere decir “Y”, indica los versículos a leer, por ejemplo: Jn 2, 3.5. = evangelio de San Juan capítulo 2 versículo 3 y el 5.

-          El Punto y coma (;)  estos signos cuando van juntos equivalen a una nueva cita, por ejemplo  Jn 4,1-2 ; Mt 2, 3.7 = evangelio de San Juan capítulo 4 versículo 1 al 2 y luego evangelio de Mateo capítulo 2 versículo 3 y 7.

-          Las letras (s) ordinariamente se utiliza al final de una cita, e indica que además de considerar la cita que se ha dado debe leerse el versículo siguiente o si son dos “ss” se deben leer los  siguientes  versículos, por ejemplo:  Jn 2,3-4s o Jn 2,3ss = evangelio de San Juan capítulo 2 versículo 3 al 4 y verso siguiente o evangelio de San Juan capítulo 2 versículo 3  y siguientes, hasta terminar el pasaje.

-          Las letras (a,b,c) cuando después de una cita hay algunas de estas letras, significa que lo que buscamos está en la primera, segunda o tercera parte del versículo, por ejemplo: Gn 4,3b = Génesis capítulo 4 versículo 3 segunda parte. Estas letras con poco utilizadas.

 

Composición de los libros

Para entender el proceso de composición de la Biblia hay que tomar en cuenta, entre otras cosas, dos factores importantes.

- Diversos autores en un mismo libro: en el plan humano cada uno de los libros de la Biblia puede ser el fruto de diversos autores de distintas épocas. Por ejemplo en el libro de Isaías podemos distinguir al menos tres autores de diferentes épocas, pero unidos en una misma línea de pensamiento y tradición: primer Isaías (capítulo 1-39), del siglo VIII a.C.; segundo Isaías (capítulo 40-55) que predicó en el siglo VI a.C.; y el tercer Isaías (56-66), son varios autores del siglo V a.C. Evidentemente este proceso de composición difiere de las técnicas nuestras actuales.

- Puesta por escrito: el pueblo de Israel fue experimentando la cercanía de Dios que se revela por medio de palabras y acontecimientos. Tanto las palabras como las acciones divinas fueron transmitiéndose de viva voz, y a la vez, interpretándose por la misma tradición religiosa. Solo paulatinamente se fue poniendo todo por escrito hasta llegar a la redacción final de los libros. Lo que tenemos escrito en la Biblia es la vivencia de fe que interpreta y transmite los acontecimientos (cfr. Dt 29,1-3; Jn 2, 19-22).

A veces un mismo acontecimiento es interpretado desde diferentes perspectivas según la vivencia del autor y de su comunidad. Por ejemplo, la persona y el ministerio de Jesús es presentado bajo diversos enfoques en los cuatro evangelios.

a) Fecha de composición: es difícil precisar con exactitud la fecha en que fue escrito cada uno de los libros de la Biblia; esto se debe por una parte, a la antigüedad de los mismos, y por otra a que en la composición de cada uno de ellos intervinieron muchas veces diversos redactores, como ya explicamos. Globalmente podemos decir, que los libros del AT fueron compuestos entre el siglo X y el I a.C., y los del NT entre el año 50 y el 150 d. C.

b) Autores: Dios y el hombre son los autores de la Escritura. Dios se valió de algunos hombres de la comunidad que, como verdaderos autores, pusieron todas sus capacidades para la composición de los libros Bíblicos. Estos hombres, en la tradición posterior, son llamados hagiógrafos o escritores sagrados.

c) Lenguas y versiones de la Biblia

Las lenguas originales de la Biblia son el hebreo y el arameo.  Algunos libros fueron en griego.

Posteriormente, por los judíos, estos libros fueron traducidos al griego y se le llamó “Vulgata”.

Luego, en el siglo IV d.C., San Jerónimo tradujo toda la Biblia al Latín. Así fue como han llegado a nuestros días varias traducciones o versiones. En español destacan las versiones: Latinoamericana, Nueva Biblia Española, Biblia de Jerusalén, Dios habla hoy, la Sagrada Biblia, Biblia de América, El Peregrino, etc.

La diferencia no está en el contenido, pues es el mismo, sino en el estilo y lenguaje utilizado, además en sus notas que se presentan en la parte baja de las páginas explicando algunos pasajes y ofreciendo datos históricos de lo que se lee.

 

d) Inspiración – Canon – Verdad

Inspiración: en la Sagrada Escritura entendemos aquella luz y fuerza del espíritu que Dios comunica a los autores para que pongan por estrito todo y sólo aquello que Él quiere, de tal forma que lo consignado en los libros, será verdaderamente Palabra de Dios y palabra humana.

Hay que tener en cuenta sin embargo, que esta inspiración divina se da no sólo en el redactor último de un libro, sino en todas aquellas personas que de alguna forma intervinieron para la puesta por escrito de un determinado libro Bíblico.

De esta manera, la Iglesia tiene por santos e inspirados, según la fe apostólica, todos los libros del AT y del NT, porque los considera como realmente escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo (2 Tim 3,15-16; 1Pe 1,19).

Canon: en la Iglesia entendemos como el conjunto de libros admitidos y reconocidos por como inspirados.

Dos son los cánones del AT que conviene especificar: Alejandrino, consta de 46 libros, son los que tenemos los católicos y ortodoxos, y el Palestinense, consta de 39 libros, son los que siguen los judíos y protestantes. No aceptan  Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, 1 y 2 de Macabeos. Dicen que no fueron escritos en la lengua hebrea.

El canon del Nuevo Testamento está formado por un total de 27 libros y es aceptado por católicos y protestantes, los judíos no lo aceptan pues no aceptaron a Cristo, mucho menos a los apóstoles.

Verdad: en razón de que Dios ha inspirado los libros sagrados, podemos afirmar que en ellos encontramos la verdad en orden a nuestra salvación.

La Biblia basada en la historia no pretende comunicarnos una verdad de tipo científico, sino la interpretación que hace de la misma historia a la luz de la fe, es decir, nos comunica la verdad salvífica: “los libros sagrados enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvación nuestra” (DV 1).

 

Hemenéutica o Interpretación

La hermenéutica es la ciencia que nos da las reglas para la interpretación de un texto, en nuestro caso, del texto Bíblico.

Una verdadera hermenéutica debe partir del hecho que la Biblia es a la vez palabra humana y palabra divina siempre actual. Dios habla en la Escritura por medio de hombres y en lenguaje humano; por tanto,  el intérprete de la Escritura, para conocer lo que Dios quiso comunicarnos debe estudiar con atención lo que los autores querían decir y Dios quería dar a conocer con dichas palabras (DV 12).

Por eso la interpretación de la Biblia debe tener en cuenta, simultáneamente, tres aspectos:

-                     La ciencia, pues la Biblia es palabra humana.

-                     La fe, ya que la Biblia es Palabra de Dios.

-                     La vida, porque la Biblia es palabra actual.

De esta forma evitaremos caer en errores, como por ejemplo:

-                     confundir nuestra imaginación o fantasía con lo que realmente dice el texto Bíblico;

-                     pensar que nosotros tenemos la verdad absoluta en la interpretación de la Biblia;

-                     hacer de la Biblia un texto neutral que no cuestione ni modifique nuestra vida ni nuestros criterios prácticos, manipulando así la Palabra de Dios a nuestro antojo.

Por otra parte no hay que olvidar que la hermenéutica o interpretación va creciendo y progresando constantemente. Con la ayuda del Espíritu Santo crece nuestra comprensión de la Biblia. La Iglesia camina a través de los siglos hacia la plenitud de la verdad hasta que se cumplan en ella plenamente las palabras de Dios (DV 8).

Analicemos ahora brevemente los tres elementos de la hermenéutica Bíblica.

a) Ciencia: porque la Biblia es palabra humana. Para captar mejor un texto bíblico debemos buscar, por nuestro medio y con la ayuda de libros personales, cuál fue la intención del autor humano  expresada y plasmada en el texto. De allí la importancia de recurrir al texto, y de ubicar a su autor.

Debemos partir siempre de una lectura atenta y repetida del texto que vamos a analizar. Esto nos ayuda a verlo bajo diversos aspectos, y a fijarnos por ejemplo en:

-          Palabras y expresiones repetidas, semejantes u opuestas.

-          Podemos descubrir personajes que intervienen, lo que dicen y hacen, que les pasa etc.

-          Diferentes lugares, diversos tiempos.

Todo esto, y el darnos cuenta del contexto (leer pasajes anteriores y posteriores) en el que se encuentra nuestro texto, nos va proporcionando elementos fundamentales para su comprensión.  Permite dejar “hablar” al texto y ponernos realmente a su escucha; impide que inventemos cosas que de ninguna forma aparecen en el texto.

También es importante ubicar al autor en el tiempo, en el espacio, en la vida social y literaria para comprender mejor su intención plasmada en el texto, y asía captar mejor la intención de Dios. Para lograr esta tarea nos puede servir el contestar a preguntas similares a las siguientes:

- ¿Quién escribió y en qué época?

- ¿Cuál era la situación y problemática a la que se enfrentaban sus lectores o destinatarios?

- ¿Qué forma o género literario (por ejemplo: historia, reflexión, ficción, parábola etc.)?

La labor de los exegetas o investigadores de la Escritura es sumamente indispensable a este respecto. De hecho, directa o indirectamente, la mayoría de los cristianos nos servimos de su estudio e investigamos a través de los cursos que tomamos, las introducciones y notas explicativas que tenemos en nuestras Biblias.

b) La fe: porque la Biblia es Palabra de Dios. Nosotros nos acercamos a la Biblia como creyentes. Sabemos que Dios, junto con los escritores sagrados, es el autor de toda la Biblia.

A través de esta Palabra Dios nos está interpelando, y nosotros somos oyentes para descubrir qué quiere de nosotros. Para esto se necesita la fe, pues sin ella la Biblia quedaría como una joya literaria o cultural.

Para una recta interpretación son necesarios tres principios:

-          La unidad y contenido de toda  la escritura.

-          La Analogía de la fe, es decir, la iluminación que se hace de un misterio a otro.

-          La Tradición viva de la Iglesia expresada en escritos, en el culto y en la predicación.

A este respecto el Magisterio (Papa y Obispos) de la Iglesia, no desligado del resto del Pueblo de Dios, y sabiendo que no está por encima de la Palabra del Señor, ejerce el servicio de interpretación autoritativa de la Escritura.

c) La vida: porque la Biblia es Palabra de Dios actual. La Biblia, como ya lo señalamos, no es letra muerta sino que es siempre actual que ilumina, cuestiona y corrige nuestra vida.

Ante nuestra situación personal y comunitaria, social y económica, política y religiosa, familiar y educativa, Dios tiene algo que decirnos, sin ser un libro de recetas para la solución de problemas.

Será necesario no apartarnos de la comunidad eclesial y de sus enseñanzas, pues sí corremos el riesgo de hacer una mala interpretación.

 

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